La huella coruñesa del intelectual Ramón Menéndez Pidal permanece oculta

Junto a Salvador de Madariaga fue uno de los grandes polígrafos de la España del siglo XX Se le consideró durante décadas el patriarca de las letras españolas. Catedrático, historiador, filólogo, etnógrafo, presidente de la Real Academia Española, republicano, siempre liberal, europeísta, está considerado como una de las figuras más representativas de la España del siglo XX. Pocos se acuerdan, sin embargo, de que el intelectual nació en A Coruña, en plena Ciudad Vieja, frente a la Colegiata de Santa María del Campo, en la que fue bautizado. Se llamaba Ramón Menéndez Pidal.


Nació el 13 de marzo de 1869 en el número 2 de la calle de Santa María. Su padre fue Juan Menéndez Cordero, magistrado de la Audiencia coruñesa desde 1861, y su madre era Ramona Pidal. Ambos procedían de Asturias. Ramón Francisco fue el sexto de los hijos que sobrevivirían del matrimonio.La familia abandonó la ciudad en 1870 y cuatro años más tarde Juan Menéndez actuó como magistrado en la Audiencia de Sevilla. Bastante tiempo después, Menéndez Pidal, en carta a su buen amigo Ángel del Castillo, rectificando una fecha errónea sobre el nacimiento de su hermano Luis en el diccionario Espasa, recordaría: «Ello aviva en mí las gratas memorias de los años coruñeses de mi familia, siempre recordados en nuestra casa como felices; actuación de mi padre en causas difíciles de la Audiencia; la escuela frecuentada por mis hermanos mayores; mi madrina, doña Antonia Valledor de Montes; episodios de una epidemia de cólera» (se refiere a la de 1865).A ellos añadirá Ramón: «Galicia es mi tierra natal; no es la tierra de mis padres, pero es la tierra donde mis padres asturianos pasaron días muy felices de juventud truncados por graves sucesos en España que pusieron a prueba el espíritu de sacrificio de mi padre, en aras de sus ideas político religiosas». El padre de Ramón renunció a su cargo en la Audiencia en desacuerdo con la libertad de cultura que establecía la Constitución de 1869.Fruto de su inteligencia, Menéndez Pidal ya era, en 1899, catedrático de Filología Comparada de las Lenguas Latina y Española de la Universidad de Madrid. Al año siguiente ingresó en la Real Academia Española. Entre 1908 y 1911 publicó su monumental Cantar del Mío Cid , en 1924 recibió el título de doctor honoris causa de La Sorbona y, al año siguiente, ocupó la presidencia de la Real Academia.

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