En esta cantera de Carral asesinaron, al menos, a 18 personas tras el golpe de 1936. Estos días han recuperado dos cuerpos
21 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Aquí se cruzan la vieja y la nueva N-550 a las afueras de Carral. La cantera de As Catalinas, en el lugar de As Teixoeiras, es hoy un lugar frondoso, con árboles y maleza que disfrazan el carácter fabril del recinto. Aquí se ejecutaron a 18 personas en los primeros meses de la guerra civil, personas que fueron arrebatadas de sus hogares para acabar fusilados en este espacio que ha quedado grabado en la memoria del pueblo y la comarca.
«Era unha canteira de extracción de áridos, semella moi antiga, incluso podería ter orixe romana porque ten tres bocas, algo común naquela época», señala Lois Anxo Ferreiro Bestilleiro, portavoz de la asociación Cultura Aberta Carral. Los fusilamientos se prolongaron por todo el entorno. «Un pouco máis arriba, na Ponte Abelleira, din que alí mataban á xente e as deixaban caer na zona ate que as descubrían os veciños á mañá seguinte», explica Ferreiro, cuya organización está preparando un roteiro para honrar a los 18 asesinados en este punto, hombres de muy diverso origen, como Cambre, Culleredo, A Coruña, Ortigueira, Oleiros, Betanzos y de fuera de Galicia, como Segovia, Logroño o Madrid. Las edades de las víctimas oscilan entre los 20 años del más joven y los 43 del más veterano.
Está previsto que la ruta se inaugure en septiembre. Recorrerá el camino desde la cantera, donde los vecinos de la zona eran obligados a recoger los cuerpos en sus carros, hasta el cementerio de Beira, a apenas dos kilómetros, donde en los últimos días ha trabajado un grupo de arqueólogos, historiadores y forenses para dar con cuatro cuerpos, de los que dos han sido exhumados. Varios familiares presenciaron los trabajos y las primeras conclusiones el pasado miércoles.
Ante la visión de los restos óseos y algún zapato en buen estado compartieron la sensación de que el tiempo volvía a circular para estos seres queridos ejecutados por falangistas y militares.
Los miembros de Histagra, responsables de la gestión documental del cementerio, prevén que habrá que abrir nuevas fosas en la parte delantera de la iglesia (la actual está en la parte trasera) para encontrar el resto de cuerpos. «A zona foi moi removida nos anos cincuenta cando se confeccionou o camposanto», señala Xurxo Antelo.
De regreso en la cantera, el alcalde de Carral, José Luis Fernández Mouriño, recuerda que estuvo activa hasta la década de los setenta. «El lugar era explotado por los Montero, que no eran de aquí», apunta el regidor, quien recuerda la figura de Marcelino, el vigilante de la cantera, «un hombre muy peculiar».