Los 13 identificados son oriundos de A Coruña, Culleredo y Cambre
06 jul 2026 . Actualizado a las 22:05 h.Son 18 personas que siguen vivas en el imaginario colectivo de un pueblo. De ellas, 13 tienen nombres, apellidos y lugar de procedencia, mientras las cinco restantes fueron enterradas con el sello de una segunda muerte, la del anonimato: «Cadáver sin identificar», se informó tras la autopsia.
Según se difuminaron los años oscuros los vecinos comenzaron a hablar de ellos. Fueron fusilados en la cantera As Catalinas, a apenas dos kilómetros de este cementerio de Beira, una aldea de Carral. La asociación Cultura Aberta comenzó en el 2005, a poco de su fundación, a recabar información sobre las víctimas. Hoy esa labor la está canalizando el grupo de investigación Histragra, asociado a la Universidade de Santiago (USC).
No hay datos que certifiquen que los cuerpos se encuentren justo detrás de la iglesia, en el lugar donde están excavando. La decisión obedece a que el resto del cementerio ha sufrido profundas alteraciones en el terreno. «Non temos pistas oficiais, as vítimas foron paseadas, non tiveron xuízo, todo o que temos é a través da memoria colectiva», señala Xurxo Antelo, de Histagra. En 1951 el cura Luis Lestón promovió una reforma muy profunda en el camposanto, lo que desmotivó a iniciar la búsqueda de los cuerpos durante muchos años.
La Diputación de A Coruña ha firmado un convenio para realizar esta excavación y otras dos, en Boisaca (Santiago) y Serantes (Ferrol), con una ayuda de 150.000 euros recibidas del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática. Esta partida cubre tres fases: la investigación histórica (Histagra); las labores arqueológicas (Tempos Arqueólogos, de Santiago) y la antropología forense, dirigida por el equipo de Edgard Camarós, de la USC.
Pero si apareciesen restos humanos, la Diputación asumiría en una segunda fase los gastos de las investigaciones genéticas, como aseguró la diputada de Igualdade, Política Lingüística e Dereitos Civís de la institución provincial, Soledad Agra, quien anunció que la cata de Serantes comenzará el 1 de septiembre. «E alí hai máis de cen corpos», añadió.
De momento, los miembros de Tempos Arqueólogos trabajarán en Beira hasta el 17 de julio. «As profundidades son moi cambiantes, podemos atopar algo en medio metro ou en metro e medio. Agora coas primeiras catas estamos atopando ladrillo, tella, cachos de vaso,... o que significa que é un terreo recente. Por iso queremos baixar ate 1,20 metros como mínimo», señaló la arqueóloga Tania Rial, una de las cuatro que trabajan estos días en el recinto en horario de 9.00 a 14.00 horas.
El alcalde de Carral, José Luis Fernández Mouriño, recordó que estos fusilamientos no se realizaban en los pueblos de las víctimas. «Aos de aquí levábanos á Costa do Sal, e aos de alí traíanos a sitios como Beira, era un dobre castigo para as familias», señaló.
Este lunes fue un día muy importante para personas como Lois Anxo Ferreiro, de Cultura Aberta Carral: «Levamos pelexando moito por este proceso, formámonos como entidade no 2004 e xa no 2005 empezamos a mover este tema, é algo moi comentado o das Catalinas, foi clave falar con testemuñas como Pepe do Curro». Este vecino también ayudó a recuperar los nombres de los molinos de Égoa.
La asociación cultural carralesa está preparando un roteiro que discurrirá entre la cantera de fusilamiento y el cementerio de Beira, «polo camiño vello» y con una mesa interpretativa en el exterior. «Unha vez que os mataban, obrigaban aos veciños a trasladalos ate aquí e os deixaban nun alpendre», recuerda Lois Anxo Ferreiro.