La devoción a San Juan permite recorrer una ruta por las cercanías de Carral

En Aquelabanda puede verse uno de los templos más entrañables puestos bajo la advocación del santo


A estas alturas, decir que el Camino Inglés a Santiago pasa por todo el golfo Ártabro es, simplemente una obviedad. Los peregrinos que eligen Ferrol como punto de arranque tienen sus ventajas y el inconveniente de que no conocen uno de los templos más entrañables puesto bajo la advocación de San Juan. Sin embargo, los -reconozcámoslo- muy pocos que optan por A Coruña entran en territorio de Carral en busca del albergue de Sergude. Y en determinado punto llegan a Aquelabanda, se encuentran con un café en el que suelen parar y al girar la cabeza ven la minúscula capilla de San Juan. Entrañable y, por desgracia, cerrada. Si lo que se quiere es hacer una excursión en coche, entonces hay que olvidar la ruta jacobea, dirigirse a Carral y una vez pasado el cruce donde se alza el monumento a los fusilados en el siglo XIX, rumbo a Santiago, coger a la izquierda por la calle Rosalía de Castro, señalizada «Sarandones 2. Montouto 3». En menos de un par de kilómetros el viajero se encuentra ante esa capilla.

De vuelta a Carral, justo tras cruzar un regato y empezar a subir hay que detenerse. El outeiro que hace de telón de fondo a una vivienda nueva muestra unas murallas. ¿Es este el castro de Ans? Porque se sabe con seguridad que en ese entorno hubo una aldea prehistórica, que según la web petrimoniogaleto.net prácticamente ha desaparecido. Si antes de salir de casa se echa un vistazo a las imágenes del vuelo americano hecho en 1956 (http://fototeca.cnig.es) se ve detrás de esas murallas un recinto ovalado. ¿Es eso? Lo cierto es que hoy no se distinguen nada más que esos muros.

Y ya que la cosa va de mapas, el 45-III del Instituto Geográfico Nacional («Cerceda») dice que muy cerca, medio centenar de metros después de dejar atrás el último bloque de pisos de Carral, a la izquierda hay otra capilla de San Juan. Eso es Casal, donde hay una conocida panadería, pero ni los mayores del lugar recuerdan en su entorno templo alguno.

¿Adiós al santo? No, para nada. Hay que continuar y poco más de un kilómetro se cruza el río Barcés. Elíjase la derecha, a Ponte Lago, y continúese hacia Meirama (señalizado). Tras cruzar de nuevo el Barcés, a la derecha queda un edificio grande con una galería esbelta (posterior al resto del edificio) pero en muy mal estado. Es el neoclásico pazo de Ribeira. No es visitable. Si lo fuera, el visitante podría acceder a la capilla puesta bajo la advocación de San Juan. En cualquier caso, todo lo anterior es una buena disculpa para recorrer paisajes tranquilos y verdes, muy verdes, muy cercanos a A Coruña.

LA AVENTURA

Hacer el recorrido Carral-pazo de Ribeira-Carral en bicicleta (no apto para menores).

LA FOTO MÁS PERSONAL

Ante la capilla de San Juan en Aquelabanda.

EL DESAFÍO

Localizar los contornos del casto de Ans, empezando por lo que parecen ser unas murallas.

EL PASADO

Algunos historiadores ligar el pazo de Ribeira con la historia de María Pita.

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