Un respiro gracias al PEL


Bergondo / La voz

Desde hace seis años, Ángel Manuel Gil despacha pan en la N-VI en el centro de Guísamo (Bergondo). El nombre de su negocio ya delata lo que aquí se vende: Pan de Carral, y este autónomo ha podido impulsar su negocio y mejorar en calidad de vida gracias al Plan de Emprego Local para empresas, con ayudas en dos años.

«Somos un despacho de pan, no una panadería, así que el mayor coste es el de la mano de obra», explica Ángel. Reconoce que, si bien la atención de este negocio no es un trabajo de gran cansancio físico, sí supone un gran sacrificio en cuanto a la vida personal. «No tienes fines de semana, abres de lunes a domingo para fidelizar una clientela y eso psicológicamente acaba siendo bastante duro», señala este emprendedor que, en cuanto abrió el negocio pasaba jornadas «en las que te podías leer un libro». Lo malo es que, hubiese poco o mucho trabajo, «no disponías de tiempo libre para hacer gestiones». Un amigo le avisó de la ayuda de la Diputación para contratar a una segunda empleada. «La tramitación es bastante farragosa pero cuando llamas para aclarar cosas son muy amables, por teléfono he resuelto bastantes trabas a la hora de preparar esta ayuda».

Una vez conseguida, Ángel ha podido contratar una segunda empleada, lo que permite a los tres disfrutar de horarios más amables para todos en este local que vende «un pan que está a punto de obtener la Denominación de Origen Pan Gallego».

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