El recuerdo de los no bautizados en el conjunto monumental de Sigrás

CRISTÓBAL RAMÍREZ

CAMBRE

cristóbal ramírez

La leyenda cuenta que bajo la base del cruceiro se enterraba a aquellos niños que fallecían al nacer sin que sus padres tuviesen tiempo de bautizarlos

23 sep 2023 . Actualizado a las 12:21 h.

Es humilde y tranquilo. Es, además, magnífico desde el punto de vista artístico. Y encima se encuentra a poco más de veinte minutos del Obelisco. Se trata del conjunto monumental de Sigrás, territorio de Cambre y difícil de ver desde lejos porque los árboles parecen protegerlo o, quizás, esconderlo. Se halla, además, en el Camino Inglés, y su hoy abandonada —pero no en mal estado por fuera— rectoral, siempre dando impresión de solidez, se ha levantado aprovechando paredes o cimientos de un antiguo hospital de peregrinos, allá por la Edad Media. Gran puerta, que es el elemento más antiguo.

En efecto, cuando en los siglos XIV y XV se contaban por docenas los barcos británicos que cada año echaban el ancla en la bahía —centenares en los años santos—, los peregrinos se diseminaban por la ciudad. Pero si aún quedaba mucho día por delante no eran pocos los que preferían aprovechar esas horas y se encaminaban al primitivo puerto de desembarco, en O Burgo, donde los templarios los orientaban o guiaban.

Y así no fueron pocos los que llegaron a tiempo de ver la puesta de sol en Sigrás, durmiendo en su hospital. Esos 14 kilómetros son lo que ya llevaban ganado para el día siguiente. Y si iban a caballo —muy pocos, claro—, 24 horas después podrían entrar a la catedral compostelana, dejando a los cuadrúpedos fuera, por supuesto.

Hoy, como ayer, se accede a Sigrás por una pista ascendente muy estrecha, con la diferencia de que está asfaltada. Es poco más que un callejón que arranca poco después de Casa Germán (A Xira), y va a conducir primero al lugar de O Souto, con un cruceiro y un entorno agradable, antesala de una hornacina con un san Antonio. Al llegar arriba, la pista se abre para ganar ese conjunto monumental: la rectoral ante los ojos y la iglesia de estructura románica frente a ella, a la derecha del recién llegado.

Pero hay dos elementos más que no pueden pasar desapercibidos porque constituyen auténticas obras de arte popular. Uno es el pozo, quizás de los más monumentales de Galicia. Y el otro es el cruceiro con pousadoiro. Pero no es solo la factura notable de este último lo que llama la atención, sino la leyenda, y como toda leyenda algo de verdad debería tener, las leyendas no se inventan porque sí: bajo la base del cruceiro se enterraban aquellos niños que fallecían al nacer sin que los padres tuvieran tiempo de bautizarlos.

Y si hay ganas de estirar un poco las piernas, entonces la recomendación es seguir por el Camino Inglés adelante, perfectamente señalizado. Y hasta que el cuerpo aguante, porque finaliza en el Obradoiro.

INICIO

43º17'25”N 8º21'55”W.

LA FOTO MÁS PERSONAL

Ante la puerta del hospital de peregrinos.

FUENTE

Una, de agua potable.