La resaca del gordo se vive en los alrededores del Gaucho Díaz I, en Cambre: «Hoxe dóenme as pernas e a cabeza. E menos mal que non bebín nada de champán»

Elena Silveira
E. Silveira CAMBRE

CAMBRE

Manuela Vázquez Sánchez y su marido Lino fueron agraciados con el Gordo de la Navidad
Manuela Vázquez Sánchez y su marido Lino fueron agraciados con el Gordo de la Navidad E. S.

El negocio que vendió 300 décimos amaneció este viernes cerrado a cal y canto

23 dic 2022 . Actualizado a las 16:46 h.

El Gaucho Díaz I, la parrillada de O Temple, en Cambre, que vendió 300 décimos del número 05490, es decir, del gordo de la lotería de Navidad, amaneció este viernes cerrado a cal y canto. Sin embargo, como todos los días, la actividad continuaba con normalidad por la mañana en el resto de locales y negocios que se alinean a lo largo de la N-VI, en la calle Curros Enríquez. Y entre los que seguían con su rutina habitual también estaban algunos de los premiados con los 400.000 euros al décimo del número mágico.

Es el caso de Manuela Vázquez Sánchez y su marido Lino, que a las 10.00 horas ya se estaban tomando el desayuno en la cafetería y cervecería El 17, justo al lado de El Gaucho Díaz I. «Moi ben non pasei a noite, a verdade. Onte non me doía nada e era das poucas que saltaban coma unha cabra. Pero hoxe dóenme as pernas e a cabeza. E menos mal que non bebín nada de champán...», confesaba esta ama de casa mientras revolvía su café para templarlo. Lino, que lleva jubilado desde hace tres años, decía que compraron muy pocos décimos y que él se enteró de que era uno de los premiados viendo el sorteo en casa. Enseguida llamó a su hijo, que a las nueve de la mañana de este viernes todavía no había llegado a casa de celebrar el premio. «Só un décimo, pero chéganos ben», decía al lado de su mujer. «Xa é bastante», insistía. Lo cierto es que Lino estaba tranquilo pero alegre, con la pensión que cobra del Estado como jubilado tras una vida como albañil. «Xa sudei moito na vida, agora toca un pouco de tranquilidade». Y así, como si no hubiera pasado nada, los dos se marcharon a sus quehaceres: «Teño que ir ver os canciños que teño e atender ás miñas cousas».

No obstante, la alegría fue un tanto agridulce. Dulce porque fueron muchos los vecinos y clientes de El Gaucho Díaz I que se llevaron uno o más de los 300 décimos del 05490 que se vendieron en esta parrillada. Y agria por la decepción y el arrepentimiento de aquellos que, por trabajar o vivir tan cerca, no se decidieron por ese número. «Yo tengo un amigo que está semana fue a comer allí y les quedaba el último décimo. No sabía si cogerlo o no. Y al final no lo compró. Y ahora está tirándose de los pelos», confesó un trabajador de la zona. «Lo que pudo haber sido», añadía incluyéndose en la lista de los que no compraron el décimo.

También una camarera de un local próximo relataba que trabaja a dos minutos de la parrillada y vive justo encima, en el mismo edificio. «Yo compré el de mi trabajo, pero no puedes estar comprando el de todos los locales o negocios que están por aquí. La verdad es que al principio me sentí desilusionada, pero cuando ves a tanta gente afortunada te unes a la celebración. El jueves me quedé hasta tarde, y así estoy hoy [por este viernes] de cansada... y sin décimo ganador», decía ya resignada. De hecho, según comentaba, mucha gente la felicitaba porque su jefe sí tiene un décimo. «Pero ya me encargaba de aclarar que a mi no me había tocado nada». Y Carla, a las 7.00 horas de la mañana de este viernes de resaca de millones, ya estaba detrás de la barra.