Los gimnasios tratan de recuperar la normalidad con vistas al verano

Es una cuestión de salud y de estilo de vida. El confinamiento hizo que no faltaran quienes utilizaran en sus viviendas espacios de todo tipo para poder hacer ejercicio. Ahora los gimnasios están volviendo a la normalidad con muchos de sus usuarios buscando una mejora física y estética de cara al próximo verano que, por ahora, parece que permitirá a cada uno mostrar su mejor físico

Personas que se preocupan por su salud, que buscan una mayor calidad de vida o están ansiosas por rebajar esos kilos de más que han ido acumulando con el confinamiento... o con la desgana y la apatía provocadas por la pandemia. Estos son, en general, quienes acuden a los gimnasios, a los centros de entrenamiento o a cualquiera de esos espacios ahora designados con palabras inglesas alusivas a la salud, al bienestar o al ejercicio físico.

Entre las últimas tendencias está la apertura de centros deportivos vinculados con el boxeo, en ocasiones como deporte y en la mayoría de los casos como entrenamiento al ritmo de una música que invita a bailar y moverse mientras los puños descargan adrenalina sobre un saco.

Ejemplos en Arteixo y Cambre

Este es un fenómeno al que no han sido ajenos dos ejemplos muy cercanos como son el de la arteixana Marta Brañas, la primera mujer boxeadora profesional de Galicia, y el del cambrés Xesús Ferreiro Cachorro, que ha sido campeón de España en diferentes pesos.

Como explican responsables de este tipo de instalaciones, las posibilidades con las que se encuentra un usuario son muy amplias y van desde abonar poco más de 20 euros al mes por apuntarse a un gimnasio, sin más, hasta pagar algo más de dicha cantidad, también puede ser menos, por el servicio de una hora de un entrenador personal. De estos últimos, cada vez más habituales, se puede encontrar en las redes sociales una amplísima oferta con precios y referencias, incluido el numero de veces que han sido contratados o las opiniones sobre los mismos. De todos modos, hay quienes prefieren los entrenamientos grupales. Es el caso de Miguel Moreno, responsable del Delta Echo Fitness: «Tenemos un entrenador cada diez personas con lo que también es un entrenamiento personalizado porque veo cómo se mueve cada uno de los cuerpos que entreno, ¡y tengo unos cuantos!». Apunta que se considera «un entrenador grupal: no me gusta que un tipo me esté diciendo en todo momento lo que tengo que hacer».

Moreno jugó en su día al fútbol en el Montañeros y tuvo como entrenador a Rubén de la Barrera, actual adiestrador del Deportivo del que evoca divertido: «Hablaba bonito. Nos daba unos largos discursos antes de los partidos para motivarnos». Considera que los entrenadores personales «tienen que ser buenos. Entrenar a una persona es complicado y los buenos son caros». En este sentido apunta que «los gimnasios Premium tienen más salidas porque ofrecen más servicios, aunque son más caros». Otra de las cuestiones que explica, siguiendo la pauta de funcionamiento de su propio centro, es que el usuario dispone de hasta cuatro niveles, en función de lo que quiera hacer y también de sus posibilidades físicas. La primera, en cuanto a dificultad, sería el crossfit, sencillo pero intenso.

La segunda opción es el ejercicio funcional destinado a «mantener y aumentar el plano estético», que consiste en ejercicios con pesos ligeros para la tonificación muscular y altas repeticiones que favorecen la resistencia muscular y la quema de calorías. La reducción del estrés físico y mental y la recuperación muscular son los principales objetivos de un tercer apartado que, como marca la tendencia, tiene terminología anglosajona: mobility core, en alusión al aumento de flexibilidad y movilidad, y al fortalecimiento de las zonas abdominal y lumbar. Es algo que estaría en la misma línea de otras actividades como yoga o pilates.

Otro apartado es el llamado «club de las barras. Fuerza y potencia puras», con movimientos destinados al aumento de la fuerza, la potencia, la velocidad, la coordinación y la mejora técnica en los levantamientos olímpicos.

Entre las tendencias que ha provocado la pandemia está la de una mayor fidelidad en la asistencia al gimnasio sobre todo en los casos en los que el usuario va más allá de apuntarse con una cuota mínima y «como no te duele en el bolsillo pues si no vas tampoco pasa nada», resume uno de los gestores. El abandono de la actividad viene dado ahora «por los cambios que se están dando en la sociedad y casi todos están motivados por la pandemia», explica. Así, son muchos los condicionantes que hacen que alguien deje de ir al gimnasio y van desde quedarse sin trabajo o pasar a estar afectado por un ERTE, a un cambio de domicilio o que «se quedaron embarazados y lógicamente lo primero es prepararse para el bebé que viene».

Todo esto condiciona la continuidad de los usuarios y hay gimnasios en los que tienen que afrontar una mayor «volatilidad, con unos picos más raros en la asistencia a los entrenamientos, cuando antes se nos caía muy poca gente». Un ejemplo de ello están siendo estos últimos meses, marzo, abril y mayo, que han sido «los más raros, con picos de caídas mensuales».

Apertura en O Temple

El interés por contar con un gimnasio cercano parece estar fuera de toda duda: «Sois muchos los que nos estáis escribiendo por lo cual quien reserve su plaza para el mes de enero...». Esto indicaban en su cuenta de Instagram los responsables del Gt Gym Trainning Center de O Temple [c/Curros Enríquez, 9-bajo] que abrió precisamente el pasado mes de enero.

No obstante «dada la situación que estamos pasando nos vemos obligados a abrir con límite de aforo», advirtieron previamente desde un espacio que, aseguran, «no es un gimnasio diferente es un gimnasio de verdad». En este sentido, se califican como «de alto rendimiento», con «maquinaria y material especial para usuarios que les gusta entrenar», con «nuestra planta baja de peso libre con las mejores barras». Además, las actividades están atendidas por «personal cualificado con más de 10 años de experiencia en el sector» y están incorporando nuevos entrenadores, el último en la primera semana de mayo.

Ese límite de aforo ha condicionado el funcionamiento de los gimnasios por lo que sus responsables critican que teniendo cientos de metros cuadrados no les permitieran atender a un mayor número de usuarios.

Pues yo quiero engordar

Artículo de opinión escrito por Manuel Guisande, escritor y periodista

Yo, salvo que quieras ahorrar en el súper, no entiendo esa manía que tiene el personal por adelgazar; pero es que además, lo que ahorras en viandas te lo gastas en un gimnasio subiendo a una maquinita que tiene una cinta y corre que te corre sin ir a ningún sitio. Conclusión, una ruina y un descerebre, porque andar para no ir a ningún lugar… normal, normal no es.

Que lo hace mucha gente… cierto; que es común aceptado… vale; que es bueno para la salud… ahí ya tengo mis dudas; para el físico es posible, pero para el mental… Tú le dices a uno de mi aldea que ande y no vaya a ningún sitio, y como mínimo te ata a un hórreo, y eso con suerte.

Pues mientras todos quieren perder unos kilillos, yo lo que quiero es engordar, pero no unos kilillos, sino a lo bestia; dejar estos 69 de na (midiendo 1,80) y ponerme en setenta y cinco u ochenta. Y es que ser delgado es muy duro, pasamos un frío… Tú vas a la playa, te metes en el agua pesando sesenta kilos y rebotas como una pelota para el arenal, un salto pegas… Una ráfaga de viento, que un tipo normal ni se entera, para un delgado es un estilete que le atraviesa lo poco que tienes y si no te atraviesa, peor, da en hueso, y eso duele… Mira que he preguntado si hay algo para engordar, aparte de pienso, que por lo visto no falla, pero como no lo hay de sabores, plan no es; pues aún no he encontrado ningún nutricionista y menos una máquina en un gimnasio que ponga «para engordar», pero para adelgazar hay de todo: para brazos, piernas, manos, cejas, dorsos y torsos…, pero para aumentar de peso, aunque solo sean las orejas, nada de nada.

Yo realmente he llegado a una conclusión metafísica de este asunto que roza lo paranormal; y es que ser delgado, solo tiene una ventaja, que no eres un pesado, y aún así, tampoco todos.

Crossfit, cuando ir al gimnasio es un deporte

M. R.

Este entrenamiento es «la panacea de la quema calórica», según Miguel Moreno, de Delta Echo Fitnes

«El crossfit ha convertido el hecho de ir al gimnasio en un deporte». Esto sostiene Miguel Moreno responsable de Delta Echo Fitnes. Explica el suyo es «un centro oficial de crossfit. Es una marca registrada y pago por ello porque tengo estudios del propio deporte». Indica que en Abegondo hay dos centros de estas características, uno en Santiago y en A Coruña, otros tres.

Asegura Moreno que este tipo de entrenamiento «es la panacea de la quema calórica», que como resultado genérico «sirve para tener mejor calidad de vida» y «es como un deporte. No es un entrenamiento». Destaca también la importancia de la ubicación de las instalaciones, en su caso en la plaza Elíptica de Los Rosales, en A Coruña, puesto que «salimos a correr de vez en cuando y el entorno es importante ». Resume la actividad que hace cada uno de los asistentes indicando que son «movimientos de fuerza combinados con movimientos de gimnasia y cardio que permiten mejorar de forma conjunta las capacidades corporales». Si bien califica de «muy alta» la intensidad de los ejercicios, cuya duración habitual es de una hora, señala que son «escalables a todos los niveles», adaptándose a cada persona. En este sentido, reconoce que los entrenadores del centro «somos muy estrictos y cuando alguien se envalentona le decimos que no puede hacer eso. El entrenador manda».

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