«Me quieren desahuciar, pero yo no debo la cantidad que me reclaman»

Vecinos del edificio Hábitat Plus de A Barcala, en Cambre, temen desalojos por no asumir gastos que creen injustos


cambre / la voz

El edificio Hábitat Plus se construyó en A Barcala hace casi dos decenios para albergar una residencia para la tercera edad. El negocio no fue bien y las habitaciones del inmueble se reconvirtieron en estudios y apartamentos de alquiler destinados a personas menores de 30 años y mayores de 65, que debían de cumplir una serie de requisitos para acceder a alquileres sociales. El Concello de Cambre firmó un acuerdo con la empresa propietaria, pero, tras la venta del inmueble a otra compañía, las condiciones de los contratos, según denuncian los propios inquilinos, se están incumpliendo y les están computando gastos que ya se incluyen en su contrato o bien que no se adjuntan con la justificación correspondiente. Azucena (pongamos que se llama así) vive en uno de esos estudios con su hijo y está en paro. Tiene 53 años, una minusvalía del 41 % y una orden de desahucio. El panorama no es halagüeño, pero lo peor, según dice, es la «sensación de injusticia, de desamparo y de estar en un limbo».

El pasado día 4 tenía una cita en el juzgado por la orden de desahucio que pesa contra ella por el impago de su alquiler. Lo que en principio eran 1.200 euros fue creciendo hasta sumar, a día de hoy, más de 2.800 euros. Esa cita se ha aplazado hasta el próximo día 21, pero lejos de tener esperanzas ella teme lo peor. «No puedo pagar. Y no puedo irme porque no tengo alternativa», explica.

Recuerda que cuando firmó el contrato de alquiler la mensualidad era de unos 200 euros e incluían gastos básicos como el agua fría o la electricidad. Asegura que dos años y medio después, la suma del alquiler y los gastos llegó en alguna ocasión a los 400 euros. Al igual que otros vecinos, Azucena pidió a la empresa que gestiona el edificio que le justificase ese incremento porque en ningún caso ella había aumentado los consumos. «Pero siempre obtenía su negativa». «Es que de la noche a la mañana me cobraban 70 euros por la recogida de basura, que ya estaba incluida en los gastos del contrato, o la electricidad pasó de los 17 a los 40 euros, de la noche a la mañana», asegura. «Y, claro, fui acumulando deudas por esos gastos que me querían cobrar, que eran injustos y además yo no podía pagar, hasta que me llegó la primera orden de desahucio», relata.

Azucena es usuaria de los Servicios Sociales del Concello de Cambre y se está tramitando una solución para evitar el desalojo. Ella, según explica, lo único que sabe a día de hoy es que no podría acceder a otra vivienda con su situación personal: «Puedo trabajar y tengo formación, pero no es fácil conseguir empleo con una discapacidad como la mía. Además, yo no tengo coche y casi todo lo que me ofrecen precisa desplazamiento». La opción de irse a otro piso lo descarta por completo: «¿Pero cómo me voy a ir? ¿A dónde me voy a ir? A parte de que no podría pagar un alquiler suelen pedir una fianza de mil euros».

El Concello de Cambre negocia ahora una solución consensuada con la empresa propietaria, dado el incumplimiento del convenio vigente para estos pisos de alquiler social. Los vecinos esperan que esa salida llegue antes de que se vean todos en la calle.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

«Me quieren desahuciar, pero yo no debo la cantidad que me reclaman»