Audasa exige un tercer carril en la AP-9, de Alfonso Molina a Cambre

El proyecto de la vía Ártabra se retrasaría diez años si Fomento acepta su alegación

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Cambre / la voz

Las obras para conectar la vía Ártabra con la AP-9 no podrán iniciarse este año tal y como tenía previsto la Consellería de Infraestructuras. La burocracia y el papeleo entre Administraciones ha retrasado de tal forma el proyecto que no se podrán ejecutar los cuatro millones consignados para la ampliación de esta carretera en los Presupuestos autonómicos de este año. Además, el Ministerio de Fomento tampoco ha emitido todavía el informe definitivo y vinculante que resuelve las alegaciones presentadas al proyecto y con el que se daría luz verde a la ejecución de las obras. Responsables de la Consellería de Infraestruturas mostraron ayer su «preocupación» por los escollos que se están poniendo a la ampliación de la vía Ártabra, a pesar de los esfuerzos de la Xunta para aligerar los trámites administrativos y aportar toda la documentación e información requerida por el Ministerio de Fomento. 

Las alegaciones de Audasa

Uno de los puntos calientes en todo este proceso son las alegaciones presentadas al proyecto constructivo por Audasa, empresa concesionaria de la AP-9. En ellas exige, entre otras cuestiones, que se cree un tercer carril en la autopista desde la nueva conexión en A Gándara, en Cambre, hasta la entrada a A Coruña, en la avenida Alfonso Molina, un tramo de 9,7 kilómetros. Justifican tal petición aduciendo que la AP-9 se quedaría pequeña para captar todo el nuevo tráfico que entraría a través de la vía Ártabra (estiman que serían entre 9.000 y 10.000 vehículos al día). Audasa también exige que antes de licitar la obra se firme un convenio de modificación del contrato concesional, especificando nuevas condiciones económicas.

Tanto la primera como la segunda pretensión significaría, según indicaron ayer desde la Xunta, retrasar todavía más el proyecto que permitiría retirar gran parte del tráfico de la N-VI, al menos diez años. Es más, consideran que la admisión de estas alegaciones implicaría «el bloqueo de la actuación». Puntualizan además que firmar un acuerdo sobre la explotación del enlace entre la vía Ártabra y la AP-9 de forma previa al inicio de las obras «es contrario al interés general, ya que, además de no tener sustento en ninguna normativa, coloca a la concesionaria en una posición negociadora de prevalencia sobre el interés público».

En cuanto a la polémica sobre la ubicación del enlace de entrada y salida a la AP-9, el proyecto constructivo ubica la conexión en A Gándara, en detrimento de la propuesta del Concello de Cambre en Cuatro Caminos, donde ya existe un enlace de salida de la AP-9. La conselleira de Infraestructuras, Ethel Vázquez, ya había aclarado la pasada primavera que A Gándara es el mejor emplazamiento en cuanto a seguridad viaria e impacto en el entorno y que los técnicos de la Axencia Galega de Infraestruturas así lo determinan.

Pero el temor de la Xunta es que Fomento acepte la última propuesta de Audasa, que plantea crear una gran área de peaje en A Gándara (en principio se contempla como área de servicio y de almacén, quedando por determinar si se pondrían allí cabinas de pago, o bien se implantaría el peaje en sombra) y al mismo tiempo, mantener el semienlace que actualmente existen en Cuatro Caminos, algo que en el proyecto está previsto eliminar para poder abordar la nueva conexión en A Gándara. De esta forma, según interpretan desde la Xunta, Audasa se aseguraría seguir cobrando el mismo precio, de forma indiscriminada, tanto a los vehículos que realizan el trayecto completo hasta A Coruña como a los que salen de la AP-9 varios kilómetros antes, en el término municipal de Cambre.

La Voz preguntó a Fomento si incorporará la alegaciones de Audasa, pero no obtuvo respuesta.

Un vial concebido en el 2001 que tiene operativos nueve kilómetros

La vía Ártabra comenzó a andar en el año 2001, con su inclusión en el Plan Sectorial de la Red Viaria de A Coruña, Arteixo, Culleredo, Cambre y Oleiros. El objetivo de la nueva infraestructura era conectar mejor Sada y Oleiros, y articular una vía transversal que permeabilizara los tráficos de entrada a A Coruña a través de la N-VI, la AP-9 y la A-6. Las obras de la primera fase, de nueve kilómetros, se fueron abordando por tramos a lo largo de ocho años. En el 2012 se abrió el primer tramo y en abril del 2017 el último, de 1,1 kilómetros que conecta la zona de Veigue con el puerto de Lorbé. De forma paralela, la Xunta iba avanzando en la tramitación de la segunda fase para conectar la vía Ártabra desde la N-VI hasta la AP-9 en Cambre. Aunque el proyecto constructivo se aprobó de forma provisional en enero del 2017, el proceso de alegaciones y los informes extras exigidos por el Ministerio de Fomento han ido retrasando la tramitación hasta el día de hoy.

Desde la Consellería de Infraestruturas insisten en que este año podría dar tiempo a licitar y adjudicar los trabajos, si el Ministerio de Fomento resolviese pronto su informe, pero no se podrían iniciar las obras, por lo que se perderían los cuatro millones de euros consignados para este proyecto en los Presupuestos autonómicos. En todo caso, la tramitación administrativa continúa su curso por otro lado, dado que ya está adjudicada la asistencia técnica para la expropiación de los terrenos afectados por la segunda fase de la vía Ártabra, que tendrá una longitud de 3,6 kilómetros y un coste económico de 34 millones de euros.

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