Una brigada ciclista inspecciona el patrimonio natural y cultural de Cambre

Cinco voluntarios recorren a diario el municipio buscando vertederos o desperfectos

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Cambre / la voz

Cinco jóvenes voluntarios se encargan desde el pasado mes de agosto de recorrer en bicicleta todo el municipio de Cambre para encontrar y denunciar atentados contra el patrimonio histórico, artístico y natural. Los han bautizado como la Brigada Natural e de Conservación do Patrimonio y su actividad está enmarcada en el proyecto Zaranda II, que inicialmente financia la Xunta, aunque a partir de octubre será el Concello el que asuma al cien por cien la gestión de la iniciativa, dándole continuidad a lo largo de todo el año.

La función de estos cinco jóvenes, que participan de forma voluntaria en el proyecto, consiste en inspeccionar, controlar, documentar con fotografías y evaluar el estado del medio natural y el patrimonio existente en el municipio. Su jornada empieza a eso de las nueve de la mañana. Tras unas primeras instrucciones en su oficina y después de ataviarse con un uniforme especialmente diseñado para ellos, cogen las bicicletas y se echan a la calle. O al monte; dependiendo de la ruta que les toque cada día. En una primera fase, la planificación se centra en visitar y vigilar los parajes por los que discurre el Camino Inglés, así como el paseo fluvial del río Mero y la red de lavaderos y fuentes de Cambre. «Hemos encontrado de todo... Pero lo que más nos llamó la atención fue un bidón de color rojo lleno de gasolina que estaba en una de los caminos próximos al paseo fluvial. También detrás del campo de fútbol de Cambre descubrimos hace poco un foso con electrodomésticos y otros materiales contaminantes. Lo curioso es que era muy difícil acceder allí», explica Alejandra Tur Colella, de 18 años y una de los cinco brigadistas.

Desde el gobierno local de Cambre confirmaron que, al utilizar las bicicletas, los desplazamientos de los voluntarios son muy rápidos y pueden ofrecer información inmediata a los servicios municipales correspondientes. De hecho, también utilizan la aplicación de teléfono móvil conectada con el Ayuntamiento y que permite denunciar e incluso fotografiar y geolocalizar vertederos, desperfectos o daños ocasionados por actos vandálicos.

Cuatro horas de patrulla y hasta diez kilómetros de ruta al día

Los cinco jóvenes que forman parte de la brigada natural y de conservación del patrimonio tienen entre 18 y 22 años. La más pequeña, y la única chica, es Alejandra Tur. Ella explica que en el IES Afonso X O Sabio de A Barcala ya participaba como «correspondente» de la OMIX (la oficina municipal de información juvenil) y en otras actividades de voluntariado. Por eso, cuando terminó el curso y le ofrecieron la posibilidad de entrar en el proyecto Zaranda II, no lo dudó: «Tenía que elegir entre seguir estudiando o ponerme a trabajar, y esta otra opción me pareció muy interesante, en vez de quedarme en casa haciendo el vago...», explica. Tanto ella como sus colegas de patrulla suelen utilizar la bicicleta de forma habitual, pero explica que los primeros días fueron duros. Y las agujetas... casi infernales. Pero ahora todos han cogido el ritmo. «Tenemos libertad horaria, pero hay días en que estamos las cuatro horas en la bici. En una jornada llegamos a hacer diez kilómetros», recuerda. Y, aunque la indumentaria que llevan es de lo mejor, la comodidad fue a más cuando les dieron mallas con la parte trasera acolchada.

Cuando llueve o hace mal tiempo, los brigadistas en vez de pedalear sobre la bici lo hacen ante el teclado: descargan y documentan fotografías, planifican rutas o realizan los informes que, puntualmente, tienen que presentar todos los viernes.

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