«Cada vez que caen cuatro gotas pienso en lo que puede pasar»

Los vecinos de Sada no superaron el miedo a las inundaciones, de las que se cumplen un año


Sada / la voz

Hace un año, la zona de As Brañas, en Sada, amaneció anegada. Las heridas de aquella catástrofe, que oficialmente nunca llegó a calificarse como tal, siguen sin haberse cerrado. Muchas casas lucen nueva pintura y han sufrido una reparación obligada por las circunstancias, pero incluso en los casos en los que los inmuebles o negocios estaban asegurados, los afectados han salido perdiendo económicamente y las lluvias ahora son sinónimo de preocupación para ellos.

Algunas de las caras de esa inundación siguen sin haber rehecho su vida un año después. María Brandariz, que vive con su familia en el 7 de la rúa Cambre, parte de la zona cero de las inundaciones, perdió todos los enseres situados en la planta baja. Sin seguro, asumieron los destrozos sin ayuda y su hijo les hizo la obra, mientras que una vecina le regaló los muebles. «Sigo con el deshumificador por la noche, porque soy asmática y hay mucha humedad», relata y afirma que sigue intranquila. «Cada vez que caen cuatro gotas pienso en lo que puede pasar», explica mostrando los rieles colocados en los pilares de la entrada para poner una compuerta si el agua vuelve. Miguel Villaverde, que tuvo importantes pérdidas tanto en su casa como en el bar que regenta pese a contar con seguro, continúa siendo muy crítico con lo ocurrido. «El río estaba sin limpiar», sentencia, y asegura que «el responsable es el Ayuntamiento». Relata que avisó a las dos y cuarto de la mañana de la subida del agua y no se tomaron las medidas oportunas.

Nieves Galán, que fue evacuada de su vivienda junto a su padre en barca y realojada por el Ayuntamiento, se muestra también crítica con la gestión de esta emergencia y asegura que su situación económica no le ha permitido arreglar su casa. Mientras, la peluquera María Casal, a la que el agua le destrozó el negocio, ya recuperado, pero en el que persiste la humedad, dice que le quedó «psicosis cuando llueve».

Un pleno que se espera polémico debate hoy unos presupuestos que suben un 6,7 %

El gobierno sadense lleva hoy a pleno los presupuestos municipales, que ascienden a 12.156.880 euros, lo que supone un incremento de un 6,7 % respecto al 2016. Se destina a las áreas de empleo, educación, servicios sociales y servicios básicos. La propuesta será debatida en una sesión que se estima polémica, ya que se da cuenta de la renuncia de la concejala del PP Nuria Castro, tras presentarse a una plaza del Grupo de Acción Local Golfo Ártabro Sur sin que, según se denunció, cumpliera las bases, y tras la oposición pública mostrada por los sindicatos municipales contra el edil Miguel Tenreiro.

«Esperamos a colaboración institucional para un problema endémico»

«Pasou un ano e o que se fixo para solucionar o tema fíxoo o Concello de Sada e estamos esperando a colaboración institucional para solucionar un problema endémico». Ese es el balance que realizó ayer el alcalde de Sada, Benito Portela, de los avances para evitar que se repita un suceso como el que ocurrió el 30 de marzo del 2016. Explicó que si bien cuentan con una ayuda de la Diputación Provincial para un proyecto de canalización en varias calles de la zona cero, la «obra necesaria é o aumento de sección na rúa Venezuela, na desembocadura do río, e penso que a Xunta non asume a súa responsabilidade nas cuncas hidrográficas», consideró. En este sentido, asegura que no han tenido respuesta ni al informe que han presentado, realizado por expertos de la UDC, ni a su petición de entrevista con la conselleira.

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