Galicia carece de un proyecto sobre educación sexual de los estudiantes


La sexualidad ha dejado de ser un tabú en la sociedad, pero no en las escuelas gallegas. En el Parlamento se acepta la homosexualidad o el uso de la píldora poscoital; en los institutos simplemente no se mencionan. La Consellería de Educación reconoce que en ninguna etapa hay nada concreto de educación sexual, solo pinceladas: en Coñecemento do Medio de 5.º y 6.º de primaria se habla del aparato reproductor; en Educación para la Ciudadanía de 6.º de primaria se incorpora un capítulo con aspectos como «chicos y chicas», «hacerse hombre o mujer», «pubertad y cambios» o «discriminación sexual»; en secundaria, la misma asignatura pasa de puntillas sobre la diversidad sexual o las uniones gais. Siempre es el profesor el que decide hasta dónde explicar, por lo que todo el peso cae sobre él?-o, en el mejor de los casos, sobre el departamento-.

A los maestros se suman los talleres para los alumnos que organizan muchos concellos, la Red Quérote y algunas oenegés, así como unos poquísimos cursos oficiales pensados para los docentes. Nada organizado, planificado o generalizado.

Lidia Gómez, profesora de apoyo en el instituto de A Barcala -centro que atiende a un población muy diversa, desde la rural del entorno de Cambre a la de una urbanización de pisos baratos del extrarradio coruñés-, explica lo que ocurre: «Os profesores están sós nisto e teñen medo á reacción dalgúns pais se deciden falar de sexualidade na aula. É algo comprensible, e por iso ninguén fala. A invisibilidade é absoluta». ¿Resultado? En la escuela queda machismo, homofobia y mitos por desterrar: «Igual que en la sociedad, ni más ni menos, porque la escuela es un reflejo fiel de lo que ocurre fuera», dice Estela Freire, profesora de infantil en Abegondo.

Para paliar todo esto, ambas pusieron en marcha junto a otros compañeros un seminario muy peculiar, A comunidade educativa e a diversidade afectivo-sexual, que hoy se incluye en la oferta del Cefore (CFR) coruñés y que, según creen, no se desarrolla en ningún otro punto de Galicia. Se trata de enseñar a los docentes a abordar las diferentes orientaciones sexuales: homosexualidad, transexualidad, bisexualidad... en una palabra, diversidad . Llevan dos cursos trabajando, sacando tiempo de sus horas libres y sin cobrar un duro, para informarse. Crean unidades didácticas para trabajar en las aulas según la edad: a los mayores les pasan una película que sirve de base a otros ejercicios en el aula y a los pequeños les cuentan cuentos como el de la princesa que buscaba otra princesa para casarse.

Charlas en las clases

Sobre diversidad también les hablan mucho a los estudiantes los expertos de la Red Quérote, esos centros inventados por el bipartito para informar de sexo a los más jóvenes. Noa Tilve es una de sus coordinadoras y reconoce que su colaboración es muy bien recibida, porque hay muchos equipos directivos que quieren ayudar a sus estudiantes a tener una formación global. Quérote imparte talleres en 6.º de primaria y 3.º de la ESO. A los pequeños les hablan de cómo está cambiando su cuerpo y les resuelven sus dudas. Estas resultan universales (y atemporales): «As nenas queren saber o que teñen que facer se lles chega a regra mentres están na clase, e moitos dos nenos non saben que son as exaculacións nocturnas», explica Tilve.

En 3.º de la ESO se anima a los jóvenes a que expresen sus dudas: «En xeral -dice Noa Tilve-, preocúpanlles tres cousas: confirmar algo que oíron, tipo se a masturbación produce grans; segundo, se unha cousa que viviron é normal; e, terceiro, como xestionar os seus sentimentos». Tilve recalca que lo más difícil es que rompan con el concepto de «normalidad» para aceptar el de diversidad, con el plus de respeto a lo ajeno que eso supone. Lo bueno, dice, es que los jóvenes al menos están dispuestos a intentarlo.

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