Manuel Basteiro, un betanceiro de corazón

Samuel Casal Basteiro BETANZOS

BETANZOS

Manuel Basteiro en la comunión de su nieto Samuel.
Manuel Basteiro en la comunión de su nieto Samuel.

Fue concejal del PP y falleció el pasado día 16 a los 85 años de edad

19 ago 2026 . Actualizado a las 11:01 h.

Hay personas que, cuando se van, dejan un vacío en una familia. Y hay otras que dejan un vacío también en un pueblo. Mi abuelo, Manolo Basteiro para tantos betanceiros, fue una de esas personas.

Durante cerca de cuarenta años trabajó en el Banco Pastor, pero su vocación de ayudar a los demás iba mucho más allá de su jornada laboral. Recuerdo que me contaba cómo, al salir del banco, acudía a casas de clientes, amigos y conocidos para ayudarles con sus asuntos bancarios o con cualquier cosa que pudieran necesitar. Era su manera de ser.

Quienes lo conocieron recordarán su bondad, su generosidad y, sobre todo, esa tranquilidad y templanza que transmitía incluso en los momentos de mayor tensión. Era una persona cercana, de esas a las que siempre se podía acudir. También dedicó parte de su vida a Betanzos desde la política, como concejal del Partido Popular.

Pero, por encima de cualquier profesión o cargo, mi abuelo fue siempre un betanceiro orgulloso. Y consiguió transmitirme ese mismo orgullo y ese cariño por Betanzos.

Para mí fue mucho más que eso. Durante mi infancia, mientras mis padres trabajaban, él y mi abuela estuvieron presentes en mi día a día. Mi abuelo fue, en muchos sentidos, mi segundo padre. Con él compartí algunos de mis primeros recuerdos y muchas de las pequeñas cosas que hoy tienen un valor enorme.

Y entre todos esos recuerdos hay uno que une especialmente a mi abuelo con Betanzos: el Globo de Betanzos.

Mis primeros recuerdos del Globo son gracias a él. Me llevaba de pequeño a ver cómo se construía, cómo se iba dando forma a cada parte pegando cuidadosamente cada pedazo de papel. Aquello hizo que el Globo se convirtiera para mí, desde niño, en mucho más que una tradición: en el acontecimiento más importante del año.

Mi abuelo me enseñó a querer Betanzos y a vivir el 16 de agosto de una manera especial. Por eso, quizá el destino ha querido que se vaya precisamente ese día, el de San Roque, patrón de nuestra ciudad, cuando Betanzos vuelve a mirar al cielo para despedir su Globo.

Todos los años, cuando el Globo se eleva, se me llenan los ojos de lágrimas. A partir de ahora, esas lágrimas tendrán también su nombre. Cuando vuelva a mirar al cielo cada 16 de agosto, pensaré en él y sentiré que, de alguna manera, mi abuelo también vuelve a subir con su Globo a los cielos.

Buen viaje, abuelo. Y gracias por enseñarme a querer tanto a Betanzos.

Obituario remitido por Samuel Casal Basteiro