Xóvenes do Pobo: 50 años custodiando el latido medieval de Betanzos

BETANZOS

Imagen de archivo de los participantes de la danza de mariñeiros, que anualmente se baila en las fiestas del San Roque, en Betanzos. Esta y la de labradores son ejecutadas por la Asociación de Danzas Gremiais Xóvenes do Pobo, que este año cumple medio siglo.
Imagen de archivo de los participantes de la danza de mariñeiros, que anualmente se baila en las fiestas del San Roque, en Betanzos. Esta y la de labradores son ejecutadas por la Asociación de Danzas Gremiais Xóvenes do Pobo, que este año cumple medio siglo. CÉSAR DELGADO

La asociación de danzas gremiales celebra su medio siglo con un festival

13 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay historias que caben en un salón, en el cruce de miradas entre un abuelo y su nieto o en unos pasos de baile que atraviesan generaciones. En Betanzos, esa cadena invisible que enlaza pasado y presente tiene nombre propio: la Asociación Cultural Danzas Gremiais Xóvenes do Pobo. Cinco décadas después de su nacimiento, el colectivo celebra su 50.º aniversario demostrando que la tradición no sobrevive por inercia, sino porque siempre hay alguien dispuesto a recoger el testigo.

Al timón de esa herencia permanece Ton Pena, de 71 años, referente e impulsor del colectivo desde sus orígenes. Su vínculo con las danzas comenzó mucho antes de aprender los pasos: nació mirando bailar a los mayores de su familia.

Junto al ya fallecido José Luis Calvo Sánchez y con la colaboración de miembros de la OJE, decidieron dar un paso más allá. Su trabajo fue casi el de investigadores. Tras un recordado encontronazo con don Isauro, un profesor de instituto de la época, optaron por emprender su propio camino, investigando el origen y la autenticidad de cada paso.

Pena reivindica que Betanzos es el único pueblo de España que conserva activas cuatro danzas de origen medieval: xastres, zapateiros, labradores y mariñeiros. Xóvenes do Pobo mantiene vivas las dos últimas, mientras que las de xastres y zapateiros fueron recuperadas por Pasiño a Pasiño y hoy las interpreta el grupo municipal Azougue.

Danza de los labradores de los Xóvenes do Pobo.
Danza de los labradores de los Xóvenes do Pobo.

El camino no estuvo exento de espinas. Ton evoca viejas rivalidades, como aquella vez que los dejaron fuera de un viaje a Francia o cuando les «desapareceron» los arcos de baile. Sin embargo, el mayor hito de la agrupación fue romper barreras de género en un mundo tradicionalmente masculino, a pesar de algunas reticencias. «As mulleres estaban metidas dentro da confraría e tiñan que pagar igual, pero cando era para bailar só convocaban aos homes», cuestiona.

La solución para garantizar el relevo generacional fue la creación de un grupo infantil. Ahí entraron las niñas. Hoy, el orgullo de Ton Pena es el árbol genealógico que ha plantado sobre las tablas: «Eu seguín porque tiña moita tradición. Bailaba o meu bisavó, o meu avó, os meus tíos, o meu pai... Despois bailei eu, baila o meu fillo maior e o máis novo. Un leva a bandeira e o outro baila de guía ante a espada. E agora teño un neto. Xa imos pola oitava xeración!».

Ton Pena, fundador y alma máter de Asociación de Danzas Gremiais Xóvenes do Pobo.
Ton Pena, fundador y alma máter de Asociación de Danzas Gremiais Xóvenes do Pobo.

Ese puente entre el pasado y el futuro lo representa a la perfección Noel Castaño, vocal de la directiva, quien detalla los ambiciosos planes para conmemorar las cinco décadas de vida de la asociación. La cita principal será el 18 de julio.

«Normalmente facemos un festival todos os anos no barrio onde naceu a asociación, na Ribeira, pero este facemos un máis grande no parque do Pasatempo», explica Castaño. La jornada será una auténtica romería moderna. Además de las actuaciones de Azougue y de Xóvenes do Pobo, A Fuliada, la sección de baile de Coirós y Os Brigantinos, la cita contará con food trucks, barra y un fin de fiesta contemporáneo con el DJ Kike Varela y La Duendeneta.

Actualmente, la asociación moviliza a unas 50 personas, entre adultos y niños (el grupo infantil celebra también su propio décimo aniversario). Quien crea que estas danzas son sencillas, se equivoca. Aunque Ton Pena asegura que «só hai que aprender os pasos», reconoce que la de mariñeiros —ejecutada con arcos— es de una exigencia milimétrica: «É a máis difícil por todas as cousas que hai que facer, tes que ir a un ritmo bastante rápido e sincronizarte ben entre todos. O éxito está no ensaio».

Noel Castaño coincide en la complejidad intrínseca de ambas piezas, cuyas coreografías superan los diez o doce minutos de duración según el ritmo que marquen el gaiteiro y el tamborilero. La de labradores se baila con espadas, con un paso más lento. Visten zapatillas, camisa blanca, pantalón negro y sombrero negro a la espalda. La formación requiere un guía y un contraguía.

Mariñeiros, por su parte, va más rápida, y se ejecuta con arcos. Visten pantalón blanco, faja y boina rojas, pañoleta azul y cintas colgando del hombro. Exige una estructura con guía, contraguía, abanderado y el damachiño (un carismático personaje caracterizado con una máscara de demonio).

Los Xóvenes do Pobo son ya un símbolo indisoluble de las fiestas patronales de San Roque, los días 14, 15 y 16 de agosto. Desde el año pasado, además, se han convertido en los guardianes del momento cumbre de la villa: bailan y después corren alrededor del histórico globo de Betanzos mientras este se eleva hacia el cielo.

El Concello ya ha querido rendir tributo a este medio siglo dedicándoles íntegramente el calendario municipal que llegó a todos los hogares en enero. Los actos conmemorativos se completan con una exposición y un almuerzo de todos los que danzaron.