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A Coruña, Miño y Betanzos acumulan la mayor parte de los pagos pendientes
26 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Cinco municipios concentran la deuda viva del cinturón metropolitano. Según los datos que ha publicado el Ministerio de Hacienda, a 31 de diciembre del 2024, eran estos los concellos con pagos pendientes. Se trata, y por este orden, de A Coruña (casi 56 millones), Miño (casi 19), Betanzos (algo más de 4 millones), Culleredo (446.000) y Vilasantar (304.000 euros). A esta lista hay que añadir a Abegondo, con una cifra de mil euros, y a Sada, con 33.000. Estos datos, que ofrecen una vista rápida sobre la salud financiera de los consistorios, son una foto fija donde la mayoría de los ayuntamientos del área figuran en el otro extremo, el de deuda cero. Con todo, esta instantánea ya ha cambiado. En estos meses los concellos han ido completado cuotas de sus deudas, como indican desde el área de intervención de Culleredo. «En nuestro caso, se trata de préstamos concedidos por la Diputación a interés cero, provenientes de planes provinciales que financiaban obras mediante la concesión de estos préstamos cuyo plazo de devolución se fue ampliando sucesivamente», remarcan desde el gabinete de José Ramón Rioboo.
Herencias y gestión
En Vilasantar, precisan, la deuda a entidades financieras se ha recortado y está ahora en los 250.000 euros. Desde Betanzos también destacan que los pagos pendientes se han recortado de los casi 4 millones en diciembre del 2024 a los 1.092.865, a uno de enero del 2026. «En junio se efectuará el último pago», avanzan, por lo que la deuda será cero a finales de este año. Los dos ayuntamientos más endeudados son la capital, A Coruña, y Miño. Dos contextos muy distintos. En Miño, el más endeudado de los municipios del cinturón metropolitano por número de habitantes, sus pagos pendientes son en gran medida una herencia del pasado, básicamente, del pago de las expropiaciones por la urbanización de Fadesa.
A finales del 2024, la deuda del ayuntamiento de Miño, de poco más de 7.000 habitantes era de casi 19 millones de euros. Esta suma, de la que se amortizaron más de 700.000 euros en el 2025, creció hasta los 19,3 millones por un nuevo préstamo, de casi un millón, precisamente para el pago a expropiados. Otro caso diferente es A Coruña. A 31 de diciembre del 2024 era la ciudad más endeudada de las siete que tiene Galicia. Solo la urbe concentraba el 70 % de la deuda de los 21 municipios del área metropolitana. Entre las 55 capitales de provincia, está en el puesto 33 en deuda por habitante, «en la parte baja de la tabla», indicen desde el gobierno municipal de la socialista Inés Rey.
«A Coruña tiene 253.000 habitantes, el doble del total de población del área metropolitana. Es una ciudad metropolitana que da servicios metropolitanos y va mucho más allá de sus limites geográficos administrativos atendiendo necesidades de la población», justifican en María Pita. El ejecutivo local también insiste en que «la deuda viva es muy baja, no supera el 16 % de los derechos netos reconocidos de carácter corriente, muy por debajo del límite legal del 75 %», indican fuentes municipales. Desde el ejecutivo local echan la vista atrás y recuerdan que, en el 2013, durante el gobierno del PP, la deuda viva era de 78 millones y, en el 2017, con la Marea, de 63,8 millones. Valores por encima de los casi 56 registrados por Hacienda al cierre del 2024.
De Coirós a Oleiros, las cuentas de los municipios que no deben nada
En A Coruña, el límite máximo de endeudamiento está en los 225 millones, cuatro veces más de lo que el Ayuntamiento debía al cierre del 2024. «La deuda es un recurso de financiación para planificar inversiones a corto, medio y largo plazo. El Concello se endeuda a un muy bajo tipo de interés, licitando en abierto las operaciones de préstamo, con el objetivo de financiar las inversiones para mejorar los barrios, los equipamientos públicos y las grandes infraestructuras», argumentan desde María Pita.
Su día a día es muy distinto del de localidades más pequeñas. «Llevo ejerciendo 36 años. Incluso en los años de la crisis, siempre tuvimos deuda cero», presume el alcalde de Coirós, de 2.000 habitantes, Francisco Quintela. ¿Cómo se consigue? «Gestionando, es como una economía familiar: no puedes gastar más de lo que tienes, aunque también es cierto que fue un impulso el polígono», responde.
En un término medio, no es ni una ciudad ni una localidad pequeña, está Oleiros, también con deuda cero. «A boa saudade económica do Concello non é un regalo caído do ceo, é o resultado dunha xestión seria e eficiente. Baséase nunha política fiscal progresiva, na que todos pagan acorde aos seus recursos, e na xeración de ingresos propios. Paralelamente, exércese un control rigoroso do gasto público, priorizando o interese xeral, sen os despilfarros doutros concellos e sen as aportacións económicas extraordinarias reciben alcaldías do PP e do PSOE», esgrimen desde el Concello de Oleiros.
Y también sin deuda administra Bergondo. «Gozamos dunha boa saúde económica que se nota na tranquilidade de pagar calquera factura ou nómina sen problema ningún», dice la alcaldesa, Alejandra Pérez Máquez.