Indignación vecinal en la rúa Betanzos: «Parece que no pagamos impuestos»

Los residentes hablan de un abandono histórico y Raxoi dice que se actuará en lo más urgente en las próximas semanas


santiago / la voz

«Cando gobernaban o PSOE e o BNG algo idearan de arranxar», pero al final, nada. Isaac Fuentes echa la vista atrás, muy atrás, para hacer recuento de cuánto tiempo llevan los vecinos de la rúa de Betanzos, frontera de los barrios de San Pedro y A Almáciga, esperando una reforma que no llega. En el 2011, justo antes de las municipales que ganó Conde Roa, el gobierno bipartito que tenía al actual alcalde al frente arregló una de las aceras, la de numeración impar, y parecía que por fin llegaban mejoras. Pero ahí se quedaron.

«Debemos ser a única rúa de Santiago coas beirarrúas distintas», denuncia Isaac Fuentes. «Parece que no pagamos impuestos», tercia Loli Mansilla, toda una vida como vecina de la rúa de Betanzos. «Hicieron la otra y la de aquí quedó toda levantada... Pisas y te salpican las losetas sueltas». Hablando de losetas, recuerda lo que ocurrió hace no mucho: «El Concello (por aquel entonces gobernado por Compostela Aberta) vino a colocar algunas dos días antes de las elecciones. Eso es feísimo». Toma la palabra Ana Barreiro, que nació en esta calle: «Si hay algún problema para reformar, que lo digan, no que se pasen la patata unos a los otros».

Es un malestar que lleva años escuchándose en los corrillos, en una calle con mucha población mayor con miedo a caerse en los baches o las losas levantadas. Y desde hace un par de semanas, ese malestar está visible en los contenedores y las señales. Una «veciña farta» ha colgado carteles por toda la calle animando al vecindario a enviar fotografías del estado del firme y de la falta de limpieza que denuncia al Ayuntamiento. «Actuarase nos puntos máis urxentes durante as vindeiras semanas» mediante una brigada de obras que irá pasando por los diferentes barrios, explicaba a La Voz el concejal de Obras, Javier Fernández, que comparte la necesidad de actuar, aunque no existe un plan de remodelación integral para una vía «pola que agora baixan moitos peregrinos. A imaxe non pode ser máis lamentable», dice Fuentes.

No solo es el estado del firme y de las aceras. Este vecino subraya que hay «un problema de alumeado público», con cortes intermitentes en el suministro y otro de seguridad en el cruce de la calle con rúa de Home Santo y Angustia, una zona de cruce constante de vehículos y peatones. Ese, el del intenso tráfico, es uno de las principales dificultades de la calle, según explica el concejal de Obras, porque contribuye a un deterioro más acelerado de la calle. Y dar una solución de aparcamiento alternativo o modificar los sentidos de circulación es una tarea complicada.

Pero los vecinos ya no pueden más. Loli Mansilla define la situación como de «abandono total, parece que los de esta acera no pagamos impuestos y la de aquella, sí. Y esta es una calle que está al lado del casco viejo y de la Rúa de San Pedro». En realidad, sí es un problema de recursos. Lo reconoce el concejal, que está atendiendo según prioridad las incidencias. Y vuelve la vista al cielo para afirmar que además, el tiempo no ha acompañado para poder completar rebacheos y fijación de losas.

 

Hartos de rogar por una calle digna

Leal Coello
Para los vecinos de la calle Betanzos, el estado de deterioro de las aceras «es una vergüenza»
Para los vecinos de la calle Betanzos, el estado de deterioro de las aceras «es una vergüenza»

Los vecinos ven desde hace años como la rúa Betanzos se hunde sin que Raxoi actúe

Entrar en la calle Betanzos parte el alma. Solo la inclinación ya anima a desistir en el intento de transitarla, pero si a esto se le suma el estado en el que se encuentran las aceras, parece misión imposible. Las personas mayores suben la calle a base de esquivar socavones e inclinaciones, con paso lento, prestando mucha más atención de la normal, siempre mirando al suelo.

Prácticamente al principio de esta calle se encuentra la farmacia, y el bache que se observa a la entrada trae a la memoria calles de otras ciudades, situadas al sur del Ecuador. Al entrar y preguntar por tal agujero, el enfado de la dueña, Ana Bugallo, es evidente. Ella y su hija, que también trabaja allí, han presenciado cómo en enero alguien cayó por culpa del hoyo, lesionándose las manos y la espalda. Razón para disgusto no les falta: «Hace mucho que está así, pero ha empeorado después del invierno. Estaba a ras de la calzada, y ahora está todavía más hundido». La calle es transitada no solo por turismos, sino también por camiones, según la farmacéutica, lo que ha empeorado la situación. «No caben, se suben a la acera, y la deforman aún más. Las tuberías del gas están justo debajo, así que cualquier día saltamos por los aires». Ana Bugallo ha reclamado a Urbanismo y a la Brigada Municipal de Vías y Obras, donde solo le dicen, «que ya lo saben», pero sin tomar medidas. La hija, Irene Martínez, comenta que «la gente ya no dice 'buenos días' al entrar, sino 'uf, cómo está el bache'».

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