Del patrimonio de Betanzos

Juan Mª. Gª. Otero TRIBUNA

BETANZOS

CESAR DELGADO

Por cada franco invertido en restaurar el patrimonio recuperaban cinco al cabo de seis años en Francia

01 oct 2019 . Actualizado a las 08:20 h.

El patrimonio es un bien escaso y en peligro de extinción. Betanzos posee un patrimonio singular que durante decenas de años ha sufrido el azote de la incuria, la ignorancia y la torpeza de su pueblo, y también por qué no decirlo, de los dirigentes que ese mismo pueblo eligió para gobernarnos. Es un hecho consumado que el mantenimiento del patrimonio es para los políticos una labor ingrata y un proyecto a largo plazo que no luce en el tiempo que dura el mandato electoral. Con la restauración no se inaugura nada, la conservación y la restauración requieren de una labor callada y continúa que no da para grandes noticias antes de las próximas elecciones. Mantener en perfecto estado de conservación el patrimonio requiere de expertos silentes que hagan su labor sin estridencias y con profesionalidad, todo lo que un político detesta.

Desde hace unos pocos años en los que la Xunta ha iniciado una tímida labor de recuperación de algunas casas del casco histórico de Betanzos, este se hallaba en un estado de ruina buscada (lo de la Casa Gótica es un claro ejemplo). Algo peor ha sucedido con esa joya, O Pasatempo, uno de los primeros y mejores parques temáticos del mundo que se cae a pedazos.

En Francia, en 1996, el arquitecto jefe de la restauración del Museo del Louvre y de las Tullerías, el arquitecto Guy Nicot, me comentó que por cada franco invertido en restaurar el patrimonio recuperaban cinco al cabo de seis años. Hoy en muchas partes de España se utiliza el concepto de gastar en patrimonio, Betanzos es todavía uno de estos sitios.