El barco que saca los colores

Betanzos expone una nave creada con desechos recogidos en el mar para criticar nuestro abuso con el medio ambiente


Betanzos / La voz

Un barco se ha quedado anclado en tierra en la plaza de la Constitución de Betanzos. Como si después del diluvio universal, la retirada de las aguas hubiera posado esta nave en la cota más alta del casco histórico. Desde lejos se observa una amable figura, como un ninot de las fallas valencias. Pero cuando nos acercamos repelemos la idea de aplicar fuego a esta estructura. Porque este barco no es de pesca de altura ni de bajura. Es un barco de basura.

Más cerca, descubrimos en un folleto explicativo que sí, que es una escultura, pese a la mediocridad de sus elementos, y que está aquí por una misión: darnos un hachazo visual (y con él, un mensaje moral) y hacernos cambiar los hábitos que están comprometiendo el medio ambiente. Es la reserva da biosfera Mariñas Coruñesas e Terras do Mandeo la que está detrás de esta construcción, titulada Os Caneiros, una fiesta popular que deja toneladas de basura cada año. Así, plantado ante el Concello y atestiguando que el material se ha recogido en el entorno de As Mariñas, sus autores, el colectivo Retoque Retro, quieren dejar claro que el cambio climático y el maltrato al medio ambiente no se palpa ni se soluciona en lejanas latitudes polares. «Una vez recogido el material, apenas nos llevó un mes construir esta pieza», explica Javier Serantes, una de las tres patas de Retoque Retro junto a Isabel García y Ana Lee. «Nos pidieron una obra para concienciar sobre el medio ambiente y algo vinculado a la zona». Por eso, todo el material está recogido en los municipios de As Mariñas a excepción de las suelas de zapatos. «Esas llegan desde Caión, parece que se encajó por allí un gran contenedor y cada poco, según las corrientes, va escupiendo zapatillas».

 «Cada año llegan al mar unos diez millones de basura a los océanos, lo equivalente a un camión lleno de basura vertido al mar cada minuto», explican desde la Reserva de biosfera, patrocinadores de esta idea, y que hacen especial hincapié en la desaforada presencia de palos de batea, donde hasta mil forman parte de la obra expuesta. Haciendo un ránking, por detrás de estos palitroques de plástico están las colillas, los bastoncillos de algodón para los oídos, trozos de sedal de pesca y tapones de botellas. «En Miño era un no parar, parece que todos los palos salían de allí», indica Javier. La exposición del barco estaba prevista para dos meses pero la feria medieval de mediados de julio obligará que Os Caneiros regrese al taller de Monte Alto antes de tiempo.

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