Los consistorios hiperfragmentados dan paso a las mayorías absolutas

Betanzos y Culleredo se suman a las éxitos de Oleiros y Arteixo. En toda la comarca 14 alcaldes gobernarán sin apoyo


A Coruña / La Voz

No son tiempos de fragmentación política en el entorno coruñés. Lejos de formar corporaciones multicolor, el amplio espectro de candidaturas que se presentaban en estas elecciones municipales han visto cómo las urnas se convertían en un embudo en el que todos entraban pero muy pocos salían. Basta un dato: de los 21 ayuntamientos de las comarcas de A Coruña y Betanzos, 14 cuentan desde el domingo con gobiernos de mayoría absoluta.

Los más significativos siguen siendo Arteixo y Oleiros, por la singularidad de sus siglas. El primero, porque es el municipio de más de 30.000 habitantes en que el Partido Popular muestra músculo, desmontando así la ola socialista que amenazaba la continuidad de Calvelo con los resultados de las elecciones generales de abril. En el segundo caso, Ángel García Seoane va camino de hacerse eterno como esa margarita icono de su partido que nunca se marchita.

Pero desde este domingo se puede hablar de un triunvirato tricolor que cerca a la ciudad de A Coruña, con la incorporación de la mayoría absoluta del socialista José Ramón Rioboo. Su éxito se forja a costa de reducir el número de candidaturas en el municipio. Había seis portavoces. Y a partir del 15 de junio serán cuatro. El candidato socialista es sin duda el nombre propio de la jornada al devolver a su partido a los tiempos de esplendor de su antecesor e histórico referente del PSOE, Julio Sacristán. En Cambre, Óscar García Patiño no se ha acercado a la mayoría absoluta, pero tiene una situación muy parecida.

También en Betanzos ha pillado por sorpresa la contundente subida del PSOE, que atornilla a María Barral al sillón de la alcaldía con una mayoría absoluta holgadísima. Los betanceiros con su voto han reducido el pleno a la mínima expresión, expulsando a la marea y Betanzos en Común e impidiendo la entrada de Podemos y Ciudadanos. La clara victoria de Barral puede tener un doble mensaje: el reconocimiento de los vecinos por su gestión, o el otorgamiento de una carta blanca para poner a funcionar definitivamente un municipio que corre el riesgo de convertirse en ciudad dormitorio.

Tampoco han querido experimentos en Miño, con otra clara mayoría socialista, o en el pequeño municipio de Sobrado, donde tras dos mociones de censura, Lisardo Santos apabulló al PP. Solo en el Paderne se da el proceso contrario: el PSOE pierde la mayoría si bien gobernará con el apoyo del BNG.

Calvelo: «La gente ha visto los experimentos, ahora quiere estabilidad»

En Arteixo acaban de renovarle la confianza a Carlos Calvelo por otros cuatro años. Alcanzará los doce con mayorías absolutas. Pero a su alrededor ve cómo la mayoría de concellos emulan al suyo. «La gente ya ha visto los experimentos en algunas ciudades y ahora quieren estabilidad, ven que si no hay un gobierno fuerte los proyectos tardan mucho en salir adelante», explica el regidor popular de Arteixo.

María Barral también disfrutará en este mandato de una mayoría absoluta en Betanzos. «La corrupción castigó a los partidos tradicionales, lo que dio paso a que los votantes apostaran por nuevas fórmulas que las ha decepcionado, por eso vuelven a apostar por gobiernos fuertes», reflexiona la alcaldesa.

José Ramón Rioboo: «Me pasé la campaña explicando que dividir el voto perjudica al vecino»

T. S.

El alcalde de Culleredo explica las claves del éxito de su elección

Fue el hombre más felicitado de la comarca en la noche del domingo. La ola socialistas aupó a José Ramón Rioboo (Almeiras, Culleredo, 1972) a una mayoría de 12 ediles. «También tuve mayoría absoluta de wasaps esa noche», recuerda riendo.

 -¿Lo esperaba?

-Lo soñaba. A medida que avanzaba la compaña electoral, y veía la gran afluencia de vecinos que venían a nuestro encuentro, me lo empecé a imaginar. Y nos pasamos de frenada, nos pasamos uno más de la mayoría.

-¿No es paradójico que cuantas más siglas se presentan más quedan fuera?

-Mira. Nosotros no apostamos por mítines con énfasis y frases pasionales, más bien hicimos jornadas didácticas en las que explicábamos que la división del voto a quien perjudica es al vecino, les decíamos que los presupuestos se pueden aprobar en tiempo y forma si hay un gobierno sólido, no un cúmulo de siglas que se tienen que poner de acuerdo. Hay que huir de los que solo aspiran a tener dos concejales y dicen que son malas las mayorías, esos precisamente son los que ralentizan la Administración local. Yo les decía en los mítines «Pensad si queréis empezar a hacer las cosas en junio o en enero». Y la gente lo entendió. Obviamente defendiendo siempre mi candidatura, les llegué a decir que concentraran los votos en unas siglas, «las que queráis -les dije-, pero si dividís el voto perdéis vosotros».

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