«Algunos cuando se suben al taxi me dicen 'Por fin una mujer ¡Qué bien!?»

Teresa Rilo lleva tan solo cinco meses ejerciendo de taxista en Betanzos, un municipio en el que hasta diciembre del año pasado solo había hombres en la profesión


A pesar de estar en el año 2019 hasta hace poco en Betanzos no había ninguna mujer ejerciendo de taxista. La primera en trabajar en este sector en la localidad brigantina es Teresa Rilo que hace pocos días ha iniciado su andadura en un sector en el que, de momento, tan solo tiene compañeros varones. 

La dificultad de conciliar

«Tengo buen trato con todos. Como en todas partes hay de todo, pero no tengo ningún problema con nadie», explica Teresa. Para ella el hecho de que hasta ahora no haya habido ninguna mujer en trabajar de taxista en Betanzos «me sorprende y al mismo tiempo no, porque es una profesión dura». «Además de trabajar muchas horas, son muchos los conductores que se han llevado sustos al volante y algunos incluso han perdido su vida», indica.

A pesar de ello, confiesa no tener miedo ni sentirse más insegura por ser mujer. «Si alguien quiere hacer daño se lo va a hacer a un hombre o a una mujer, pero es cierto que es un trabajo en el que se trabaja mucha veces de noche, lo que conlleva un peligro mayor al estar expuestos a la gente», dice Teresa. En su caso decidió hacerse con el taxi animada por su marido. «La idea fue de él para poder organizarnos mejor en casa. Tenemos una hija de 11 años y ahora puedo programarme yo las horas de trabajo lo que me permite conciliar mejor», aclara. «Al trabajar, a lo mejor determinados días menos horas también dejó de facturar ese tiempo, pero bueno estoy muy contenta porque me permite mayor libertad y en el caso de que a mi hija le pasé algo puedo salir del trabajo sin problema porque soy mi propia jefa. Eso me da tranquilidad», dice.

Antes de lanzarse a la conducción Teresa trabajaba en un supermercado. «Estuve trece años, pero desde que fui madre me era más complicado organizarme por los turnos», indica. Desde que conduce el taxi admite estar feliz y no haber tenido ningún problema. «Algunos cuando se suben me dicen ‘Por fin una mujer. ¡Qué bien!’, porque sí es cierto que les sorprende, ya que hasta ahora todo eran hombres».

Además, confiesa que alguna chica le ha pedido su teléfono para viajar siempre con ella cuando necesite transporte. «Todos trabajamos igual de bien y no se trata de que por ser mujer yo vaya a tener más clientes porque todos tenemos que trabajar, pero si es verdad que puede ser que algunas mujeres se sientan más seguras con otra mujer que con un hombre porque actualmente estamos en un momento sensible con muchos casos de violencia machista y agresiones sexuales. Aún así insisto en que mis compañeros son estupendos». 

Pocas mujeres en la zona

Antes de Teresa si hubo un precedente femenino en la zona. «En los alrededores, en Oza-Cesuras, trabajo muchos años una mujer y casualmente somos familia. Ella trabajaba en el taxi con su marido, pero no había ninguna en el propio Betanzos», dice Teresa que añade: «De momento aquí no han llegado las VTC (vehículos de turismo con conductor), pero todo se dará. Es normal que se pueda incorporar competencia, pero es necesario regularlo para que se compita en igualdad y paguen las mismas tasas que nosotros en el taxi».

De momento los betanceiros no pueden pedir un Uber ni un Cabify, pero por fin pueden subirse a un taxi que esté conducido por una mujer. Pasito a pasito hacia la igualdad real.

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