Festivo, menos en Betanzos

El comercio local y la hostelería aprovecharon el tirón de feirón «más importante del año»


betanzos / la voz

Pijamas, ropa de cama, toallas, botines, sudaderas, mochilas, abrigos, zapatillas, calcetines.... Todo eso y mucho más se ofertaba ayer en Betanzos a precios populares. No faltaron las ofertas ni los clásicos «dos por uno» o «el segundo par a un euro» para animar una venta que, según los comerciantes, «no es alta para la cantidad de gente que hay».

En la feria de Santos, la «más importante de todo el año», también era posible adquirir algunas de las tendencias actuales como prendas de estampado animal. Cargadas de bolsas caminaban entre los puestos Amparo, Manuela y Carmen, conocidas como las hermanas del inglés. «Somos de Roibeira y venimos siempre», comentan mientras pagan sus últimas adquisiciones: seis bufandas. «Somos de venir y comprar, mira como vamos. A veces volvemos a casa y escondemos las bolsas a los maridos», bromean las mujeres. Cerca del puesto en el que acaban de pagar sus últimas compras, un vendedor ofrece seis pares de calcetines a cinco euros. «No se está vendiendo mucho, a ver si va subiendo la cosa», comenta otra comerciante mientras ofrece un jersey a una señora.

Los comentarios de los tenderos contrastaban con la imagen de los cajeros en los que se formaban colas de gente esperando turno para obtener dinero en efectivo, «ya que en los puestos no se puede pagar con tarjeta de crédito», dice una betanceira. Pero en la feria no había solo locales, sino también gente de otras zonas de la comarca. «Somos de Cambre y siempre que podemos venimos a la feria porque hay que apoyar al pequeño comercio», manifiesta Mili Doldán. En su caso, ha aprovechado la jornada para adquirir «unas zapatillas de andar por casa y una manta».

Uno de los puntos fuertes de la feria fueron los tenderetes dedicados a comida. «Hay pan de centeno, de pasas, de sésamo... de todo lo que quieras», dice un chico a su novia mientras observan uno de los puestos que más éxito cosechó ayer al vender empanadas y postres como la larpeira. En esa misma zona no faltaba un espacio dedicado a las castañas, las reinas de la temporada, junto a otros con productos como nueces, o botes de miel. «Yo vendo poca cosa, porque es lo que me sobra de mi cosecha, unas cebollas, tomates, lechugas...», indica una comerciante.

Aprovechando la feria, la mayoría de locales de la ciudad abrieron a pesar de ser festivo. «Hay que estar abierto porque viene mucha gente y es una oportunidad para vender», explica una dependienta de una tienda de ropa. Asimismo, los bares y restaurantes también cosecharon clientes procedentes del mercadillo. Las cadenas de supermercados tampoco cerraron durante la mañana de ayer beneficiando a muchos vecinos que pudieron ir a hacer la compra. Sin duda, el feirón llenó de vida Betanzos en el día de Todos los Santos.

Libros, monedas, sellos y postales a pocos euros

En el medio de los puestos de comida llamaba la atención un tenderete en el que se podían comprar libros a cinco y tres euros. «No vendemos mucho, porque son artículos más de coleccionista, pero bueno», indica el encargado del espacio. Entre su oferta era posible encontrar «una pieza del siglo XVIII que vendo a solo 30 euros. Está baratísima», indica. Además, también ofertaba «monedas a un euro, postales y artículos de cerámica».

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