Betanzos llora por su Globo

Todo apunta a que el viento causó la rotura del aerostato, según el Concello


betanzos / la voz

No fue una pesadilla. Eso es lo que pensaron muchos betanceiros al despertarse ayer por la mañana tras una noche triste para una ciudad volcada con su Globo y que, como no sucedía desde 1964, este año no sobrevoló la torre de Santo Domingo.

Para conocer los detalles de lo ocurrido, muchos se dirigieron a comprar la prensa. «Nos quedamos sin La Voz a las diez», indicaban los trabajadores de los quioscos mientras en la calle algunos vecinos comentaban que el viento fue el responsable de la rotura de un aerostato que no había fallado en su cita de cada 16 de agosto en los últimos 54 años. «Estamos todos disgustados porque nunca vivimos algo así y es como que nos falta algo», decía Paula Sánchez. «Mucha gente lloró, niños y mayores. Tengo claro que de este día no me voy a olvidar nunca», comentaba aún emocionada.

Precisamente, en la misma plaza que la noche anterior enmudecía al ver como se rompía el Globo, ayer varios niños jugaban en los hinchables y en el carrusel instalado para las fiestas. «Nos quedamos todos en shock», confiesa la alcaldesa, María Barral, que el jueves pasó un mal momento en su recién estrenado cargo. «Como regidora y como ciudadana nunca había vivido algo semejante. Es un disgusto para todos», comentó Barral. A pesar del mal trago, la regidora destaca que «no pasó nada grave, el público reaccionó muy bien y también todo el personal encargado de la seguridad y de la organización». Sobre la causa de la rotura del aerostato durante su hinchado, asegura que no saben «al 100 % lo que pasó, pero todo apunta a que fue el viento». En este sentido, comenta que «esto también sirve para que nos demos cuenta de que no es tan fácil que cada año se eleve el Globo, porque intervienen muchos factores y llevábamos 54 años seguidos consiguiéndolo».

Xosé Tomás, uno de los encargados de decorar la esfera, también cree que las rachas de viento fueron las culpables de aguar la fiesta a las más de 50.000 personas que se reunieron en Betanzos el jueves. «La gente que controla la elevación dice que fue el aire que en ese momento soplaba fuerte», dice aún abrumado por lo sucedido. «Fue un impacto para todos», apunta antes de señalar que le «llamó la atención que la gente no se movía. Los bomberos y el personal de seguridad actuaron muy rápido y el público respondió con aplausos».

A la captura de un trozo de la esfera como recuerdo de una noche que pasará a la historia

Sin Globo en el aire, pero con emoción en la tierra. Tras el impacto inicial al ver que la tradicional esfera se rasgaba antes de despegar del suelo, los betanceiros corrieron hacia la zona de lanzamiento del aerostato en busca de un trozo de un papel que durante más de 54 años les ha hecho tocar el cielo.

Nadie se quería quedar sin un recuerdo de una noche que ya forma parte de la historia del San Roque. No es para menos, porque desde el año 1964 no se recuerda algo semejante en la ciudad. Fue en aquel entonces cuando la esfera se quedó enganchada en la torre del campanario impidiendo así que se echase a volar. Posteriormente, «no sé si en 1977 o 1979», dice Emilio Pita, el Globo tampoco se lanzó porque «no había comisión de fiestas y no se hizo, pero el resto de años, exceptuando los tres que duró la Guerra Civil, se elevó siempre, aunque volase poco. Es una tradición que cumplimos cada año».

Con el disgusto en el cuerpo, los brigantinos hacen de tripas corazón para reponerse de un acontecimiento que esperarán todavía con más ilusión para el año que viene. Porque como decían ayer los vecinos, «as cousas só lles pasan aos que as fan».

Luis Galán sintió «el miedo de que algo iba a pasar por el fuerte ruido del papel»

El pintor Luis Galán, uno de los que cada año trabaja en la decoración del Globo, se mostraba ayer positivo tras la rotura del aerostato. «Es una pena, pero hay que pensar que no pasó nada grave y la gente reaccionó muy bien», comentó. Para él no hay duda de que «las rachas de viento fueron la causa de la rotura. Antes la esfera dio contra una farola, pero fue antes de que se rajase», explicó.

Galán asegura afirma haber sentido «el miedo de que algo iba a pasar porque se escuchaba el ruido del papel por las fuertes ráfagas de aire; entonces ya me di cuenta de que algo iba a pasar. Algunos chavales dejaban el globo por la impresión y les decíamos que no lo soltasen».

En su caso, decoró el aerostato con figuras de estrellas. «Este año se me fue de las manos y vinieron muchísimos niños a pintarlas. Fue una casualidad la verdad, pero al final sí que fue un Globo muy estrellado», bromea para tratar de sacar hierro a la situación.

Emilio Pita, desolado porque «una ráfaga de aire nos pilló a traición y lo rajó»

El principal promotor del Globo, Emilio Pita, descendiente de Claudino Pita, la figura más relacionada con el aerostato y al que debe su diseño actual, se encontraba ayer desolado. «Estoy muy triste como todos los betanceiros. No es por el trabajo que lleva, porque cuando algo se hace con gusto no es trabajo, sino porque no se pudo cumplir la tradición y se siente uno mal», comentó.

En su caso no recuerda haber vivido un momento así. «Sé que cuando era muy pequeño una o dos veces hubo problemas, pero lo sé por lo que me contaron», afirma, para añadir: «A veces pasan cosas como esta que nos recuerdan que el Globo es de papel y que se puede romper. Nos pilló una ráfaga de aire a traición y lo rajó». Aún así, mantiene que continuará «al frente porque es una obligación moral con mis antepasados y una satisfacción maravillosa continuar la tradición. Esperemos que San Roquiño nos ayude y que no se repita esto».

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