«Es mucho mejor que una aspirina»

Mayores de Betanzos ejercen como voluntarios en distintas actividades como cuentacuentos o clases de idiomas


betanzos / la voz

A la hora de vivir, y de envejecer, no hay normas. En ocasiones, la imagen que los jóvenes tienen de los mayores no se corresponde con la realidad. Por ello, entre las actividades del Espazo + 60 de Afundación de Betanzos se incluyen encuentros entre los voluntarios del centro y estudiantes de diferentes complejos educativos.

«La gente cree que esto está lleno de personas muy mayores e inactivas, y nada que ver», explica Pili Villaverde. Ella es una de las más jóvenes. «Siempre trabajé en comercio. Ahora, como estoy en el paro aprovecho y vengo a las actividades aquí», comenta. Junto a ella está Encarna Silvent, que acude a «clases de memoria y pilates». Ayer, ambas se reunían con otros compañeros para ensayar el cuentacuentos A festa no faiado, que interpretarán hoy en el CIP Francisco Vales Villamarín ante más de 300 niños. «Venir aquí es mucho mejor que una aspirina», sentencia Ana Doval, coordinadora del centro. «Sin duda», afirman los voluntarios.

La actuación les produce alegría a la par que nervios. «También genera tensión. Yo es la primera vez que me subo a un escenario», dice Amelia Fornos de 75 años. Para otros el ser «artista por un día» es «de las mejores experiencias». Así lo cuenta Encarna, que comenta que «luego los niños te saludan por la calle porque se acuerdan de ti. Es muy bonito». Un hecho que corrobora Elías Martínez, que reconoce que «a veces igual no te acuerdas, pero ellos de ti sí y te vienen a hablar. Les dicen a sus padres: Mira papá, ese es Elías». «Es como si fuésemos famosos para ellos», bromea Encarna.

Además de actuar, todos colaboran en el decorado del cuentacuentos. «La hermana de Encarna, Nieves, hizo los cuadros. Es una artista», explica Pili, que añade: «La verdad es que hay muy buen rollo». Una sensación que es palpable en el ambiente. «Lo disfrutamos mucho todos, no sé si lo pasarán mejor los niños o nosotros», dice Elías entre risas.

Después de representar la obra, realizarán un taller con los estudiantes. «Para eso hemos hecho unas figuritas en papel que luego le daremos a los niños para que coloreen», comenta Alicia García. «Las figuras son los personajes del cuentacuentos, el ratón, la muñeca, el gato...», explica Elías. «Les pedimos que escriban su nombre por detrás y les decimos que no entendemos qué pone, cosas así para interactuar con ellos y aprender juntos».

En total hoy realizarán tres espectáculos. «Funciona así: obra, taller, obra, taller. Como son muchos niños vamos de cien en cien», matiza Pilar Roel Tohux, que el próximo año sumará una nueva actividad en el Espazo+ 60. «Voy a dar clases de alemán porque yo viví en Alemania muchos años. Si hay interesados compartiré lo que sé».

Profesor de francés a los 80

Pilar no es la única del grupo con madera de profe, ya que Elías imparte actualmente lecciones de francés en el centro. «Son de pronunciación», matiza Elías. A sus 80 años aclara que vivió «cinco años en Francia, hasta el 68». En todos los años que lleva aquí «no he olvidado el idioma porque lo práctico», afirma.

Tanto él como Pilar colaboran también en el programa Falemos da emigración, con el que acuden a centros escolares a compartir su experiencia en el extranjero con los alumnos. «Una vez Ana me presentó diciendo: Aquí está Elías que es como el perejil en las comidas, está en todas».

Encuentros intergeneracionales sobre emigración o la escuela en la República

Además de ofrecer actividades como clases de idiomas, baile, gimnasia, calceta, cuentacuentos o informática, desde Espazo + 60 llevan a cabo programas que persiguen poner en valor la experiencia de vida de los mayores como, Fálame da emigración o A escola na República. El primero de ellos tiene como objetivo que los más jóvenes se beneficien del legado de quienes han emigrado para conocer de primera mano lo que supone vivir en un país extranjero. Por otro lado, Afundación organiza encuentros entre personas que estudiaron durante la época de la República para compartir con los estudiantes cómo eran las clases en aquella época. De esta forma, los alumnos establecen un intercambio de ideas con los voluntarios sobre cómo ha cambiado el colegio desde entonces.

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