Betanzos / La Voz

Uno de los iconos del parque enciclopédico del Pasatiempo es un arco lleno de relojes que representan las horas de las ciudades más importantes del mundo. Así llevan desde su construcción, marcando el mismo huso horario. Quizá no haya mejor imagen para simbolizar el estado actual de este recinto tan especial. En el Pasatiempo el tiempo no pasa, simplemente se ha parado. ¿Para siempre? Betanzos es un lugar especial porque ha heredado un espectacular casco histórico. Pero ágoras medievales hay en otros muchos lugares. Por eso si hay algo que hace único a Betanzos es este parque nacido hace un siglo como capricho de un indiano llamado Juan García Naveira.

Sin entrar a valorar la gran superficie eliminada en la llanura del Carregal, las Administraciones no han sabido defender este curruncho escultórico concentrado al otro lado de la carretera. Hace una semana parte del estanque de la Gruta se vino abajo. El derrumbe se une así a la fiesta de la degradación de este grupo escultórico donde se puede considerar milagro toda figura humana que conserva la cabeza.

La sociedad civil, espoleada por las redes sociales, no quiere dejar pasar esta última llamada de atención del Pasatiempo. El declive del parque va a un ritmo lento. Pero, incluso así, la Administración es incapaz de darle alcance.

El parque del Pasatiempo ocupó ayer parte de la agenda política local y gallega. El portavoz de En Marea, Luis Villares, rindió visita. El BNG pidió un pleno extraordinario. El Concello de Betanzos anunció los pasos a seguir para recuperar el muro desprendido y achacó lo ocurrido a la lluvia (como si aquí fuese tan extraño que lloviera). La Diputación recordó su compromiso con el parque de Betanzos, anunciado hace meses por el presidente en su visita institucional, pero recalcó que para ejecutar el proyecto de 1,3 millones de euros es necesario que la Xunta arrime el hombro. Y casualmente, hoy la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, visita la localidad. Es de suponer que en la agenda del día -las viviendas del casco histórico en propiedad del Instituto Galego de Vivenda e Solo- se cuele el estado terminal del parque.

Vandalismo

Pero tampoco los gestores de lo público deben recibir en exclusiva el dedo acusador por el pésimo estado del Pasatiempo. Hace tres años el Concello cambió la cristalera del invernadero de la fachada principal del recinto. No pasaron muchos meses para ver de nuevo reventados los cristales. En el gobierno local se preguntan si merece la pena renovar el invernadero por tercera vez. También asoman grafitis en algunos zonas más escondidas.

Desde primera hora de ayer y, una vez que se conoció la noticia del derrumbe, algunos vecinos acudieron al Pasatiempo para ver la herida de tierra y preguntándose cuándo se tomarán en serio la recuperación de un parque único en el mundo.

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¿Qué más se tiene que caer para recuperar el Pasatiempo?