Una fábrica de herramientas para apretar tornillos gigantes

Texas Controls, de capital 100 % gallego, ofrece soluciones a la medida a sus clientes. Con sucursales en Brasil, Argentina, México y Estados Unidos, planea dar el salto a Alemania, Países Bajos y Dinamarca


Redacción / La Voz

Cuando alguien ajeno a Texas Controls pregunta a qué se dedica esta empresa con sede en el polígono de Bergondo, sus directivos suelen simplificar la respuesta: «Fabricamos herramientas para apretar tornillos muy grandes y de gran precisión». La compañía nació en 1995 como continuación de un proyecto que su fundador empezó a madurar a finales de 1988. Su idea era convertirse en la mejor ingeniería de apriete y sellado, una actividad que en aquella época era un nicho de negocio importante. «En un principio -explican fuentes de la empresa- trabajamos con empresas británicas y norteamericanas convirtiéndonos en representantes de sus productos en la Península Ibérica. Lo que aportábamos nosotros era la parte de los cálculos, procedimientos, inspección, formación, supervisión...»

Pero pronto los directivos de Texas Controls, una compañía de capital 100 % gallego, vieron la oportunidad de dar la vuelta a la tortilla: «Vimos que ante aplicaciones especiales nadie ofrecía la flexibilidad ni el esfuerzo que requerían diseños específicos. De ahí que empezamos a diseñar nuestras propias soluciones hasta el punto de pasar a suministrar a empresas que anteriormente eran nuestros proveedores».

A partir de ese momento comenzaron a trabajar codo con codo con sus clientes. «Dado que son plantas de proceso, de generación eléctrica y del sector eólico, trabajamos constantemente con ellas y con sus contratistas e ingenierías», recuerdan. Esa colaboración, mano a mano, se convirtió para ellos en una especie de viento de cola que los empujó a la internacionalización, un proceso que asumieron, dicen, «con mucho esfuerzo y que todavía está en proceso». De hecho, además de la sede de Bergondo, tienen varias delegaciones en España y sucursales en Brasil, Argentina, México y Estados Unidos: «Nuestro próximo objetivo es Alemania, Países Bajos y Dinamarca, después de un intento frustrado de dar el salto a Arabia Saudí».

Desde la dirección de Texas Controls destacan que «no es fácil llegar a todos los mercados potenciales a nivel geográfico. Por eso, donde centramos nuestro mayor esfuerzo es en entender las necesidades y problemas de nuestros clientes y ofrecer todas las tecnologías que puedan aportar a los mejores desarrollos, en un momento en el que gozamos de una democratización de medios que hace unos años eran un verdadero lujo».

«Cubrimos todo el círculo de apriete y sellado, eso es lo que marca nuestra diferencia»

Diferenciación e innovación constante. Esos son aspectos clave para los directivos de Texas Controls. «Cubrimos todo el círculo de apriete y sellado, eso es lo que marca nuestra diferencia con respecto a cualquier otra empresa», explican.

De hecho, realizan desde diagnósticos y análisis de causa raíz a procedimientos, soluciones, cálculos, supervisión, formación e implantación de sistemas de gestión de las uniones: «Hoy en día trabajamos tanto desarrollando software como hardware. Llevamos un par de años promocionando sistemas como Bolt Pilot y Flange Pilot, que son una combinación entre plataformas software y herramientas sensorizadas para la construcción de parques eólicos y plantas de proceso: refinerías, petroquímicas...»

 Nueva fábrica

No paran. En estos momentos están en fase de construcción de una nueva fábrica de 2.000 metros cuadrados en Bergondo. Además, hay algo que tienen muy claro en Texas Controls: «Como fabricantes de herramientas de apriete, o les ponemos cerebro o terminaremos sometidos a fabricantes orientales». De ahí que a nivel tecnológico recurren y colaboran de modo bastante habitual con centros tecnológicos como el Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga); Aimen Centro Tecnológico, en O Porriño, o la Universidade da Coruña.

«Tenemos clientes en el sector del petróleo, gas y petroquímico, eólico...»

M.C.

Detrás de Texas Controls hay un nombre. Es el de Frank Fernández, director general de una empresa 100 % gallega que ha sabido hacerse un hueco destacado en el sector de la ingeniería de apriete y sellado.

-¿Por qué eligieron en su día un nombre como Texas Controls para su empresa?

-Es una historia muy larga, pero si tengo que resumirla, fue en honor a Kevin Schwantz, piloto al que siempre he admirado, aunque me duele que este nombre nos pueda desvincular de Galicia.

-Para una empresa como la suya, ¿resulta fundamental la colaboración con centros de investigación como el Cesga, Aimen o con la propia UdC?

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