Una sentencia judicial logra despejar las vistas al mar en Gandarío

Otra tala de eucaliptos en la zona de O Regueiro permite reducir el riesgo de desprendimientos en el acantilado de la playa

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Bergondo / la voz

Las personas que circulen estos días por la AC-162, la carretera que comunica Sada con Bergondo por la costa, se llevarán una agradable sorpresa, ya que podrán contemplar la playa de Gandarío sin obstáculos visuales. Después de muchos años de espera, por fin se ha cumplido la orden judicial que obligaba al propietario de una finca particular a talar los eucaliptos que lindaban con la carretera y con varias viviendas y que suponían, según el fallo judicial, una amenaza real para las casas.

Desde el Concello de Bergondo confirmaron que eran árboles de gran porte y que, al ser cortados, han dejado a la vista una panorámica inédita de la playa de Gandarío. «Temos un novo miradoiro en Bergondo», explicaba ayer el primer teniente de alcalde, Juan Fariña, quien incidió en que los vecinos están «felices» porque ha desaparecido un elemento de riesgo para su seguridad. «Se algún deses árbores caera enriba dunha casa poderían esnaquizala», indicó. También recordó que los vecinos llevaban años denunciando a través de escritos la situación de inseguridad provocada por estos árboles, ya que no respetaban la distancia mínima con las viviendas exigida por la Lei de Prevención de Incendios. Finalmente, los vecinos llevaron el problema a los tribunales, que les dieron la razón. «Me consta que foi un proceso longo e complicado, xa que é unha zona na que hai terreos de competencia autonómica e outra de Costas», aclaró. «Finalmente, o importante é que se cortaron os eucaliptos e deixarán de ser una ameaza para as casas. E, de paso, permite deixar á vista unha paisaxe privilexiada da praia de Gandarío, tapada antes polos eucaliptos», dijo.

Esta tala coincide en el tiempo con otra que se está realizando en la zona de O Regueiro. En este caso, fue el Concello de Bergondo el que instó al Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales, organismo del que depende el Centro de Promoción da Autonomía Personal, para que cortase los eucaliptos «antes de que se volveran converter nun problema». El concejal indicó que hace años se había hecho una tala «pero rebrotaron e este era o momento adecuado para facelos desaparecer, antes de que creceran máis», indicó. En este sentido recordó que los eucaliptos son árboles de hoja perenne y con los temporales del invierno sus copas hacen efecto vela y las raíces desestabilizan el terreno, provocando también desprendimientos en el acantilado hacia la playa. «Son unha especie non grata, sobre todo en lugares onde afecta gravemente á paisaxe, como é o caso. De feito, con esta tala tamén se abre aquí unhas vistas preciosas ao mar», explicó. Instó a que en la zona se reforeste con especies autóctonas y adecuadas para zonas de acantilados, como es el caso.

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