Un magnífico templo románico escondido en Arteixo

La iglesia de Monteagudo muestra tres ábsides del siglo XII en excelente estado

En la iglesia románica de Monteagudo, en Arteixo, destacan sus tres ábsides del siglo XII en excelente estado de conservación
En la iglesia románica de Monteagudo, en Arteixo, destacan sus tres ábsides del siglo XII en excelente estado de conservación

Sin salir del perímetro. Esa es la condición para seguir arrinconando el covid. Y sin dejar a la espalda los límites, el muy poblado municipio de Arteixo esconde posibilidades. Senderísticas y artísticas, porque hay rutas y pequeños pero magníficos monumentos que esperan una visita segura, ya que están en núcleos de población muy pequeños o simplemente en un descampado.

Por ejemplo, la impresionante iglesia de Monteagudo. Cójase la carretera hacia Caión y poco después de dejar atrás el playón de Barrañán, en ascenso, desvío a la izquierda señalizado.

Menos de cuatro kilómetros gratos por el borde de un valle para dar con una aldea realmente bonita, con viviendas cuidadas y que con un toque más podría convertirse en un ejemplo para tantas miles por Galicia adelante.

Mucha piedra vista y algo insólito (y en excelente estado): un hórreo prolongación de una vivienda, empotrado en ella. Tiene un vecino: otro hórreo de una altura enorme, tanta que alguien asegura que los muchos metros que separan el suelo de la parte superior del tejado lo convierten en el number one de Galicia, si bien es cierto que por Arteixo adelante se ve algún otro que hace dudar de que esa afirmación corresponda con la verdad.

Así que se aparca el coche o la bicicleta y la fachada del gran templo… decepciona. Sobriedad por todas partes. Ornamentación, cero. Pero la recomendación es ir dándole la vuelta hasta dar primero con un notable cruceiro y luego con los tres magníficos ábsides románicos con canecillos. La única lástima es que en ese espacio que hay detrás de ellos suelen aparcar coches, y la foto queda deslucida.

Ese templo lleva a otro: la ermita de Nosa Señora da Estrela, y ambos están unidos por un viejo camino tradicional que se conserva en buena parte pero que hoy en día presenta un inconveniente: está siendo reparado con cargo a Turismo de Galicia, y circular por él no es posible.

De manera que queda el vehículo. Existe una manera fácil de ir, dando una gran vuelta, por A Esquipa. Pero déjese a un lado la tentación: se sale del perímetro y se entra en A Laracha. De manera que la opción es buscar Sande, y de ahí a la ermita. Por supuesto que todas son pistas pequeñas, sin apenas tráfico, estrechas, pero con un firme más que aceptable.

Y, en fin, cuando se desemboca desde Sande en la carretera que rodea el monte donde se hallan las impresionantes ruinas de la ermita, a la izquierda, y en el siguiente cruce, a mano contraria. Es decir, rodeándolo. Enseguida aparece una entrada no apta para coches. Un camino precioso lleva hasta lo más alto, donde en otros tiempos se celebraba una concurrida romería los lunes de Pascua.

LA AVENTURA: Ascender a Nosa Señora da Estrela por la cara contraria al camino de acceso.

LA FOTO MÁS PERSONAL: En la pequeña vaguada entre las dos partes más altas..

EL DESAFÍO: Hacer el recorrido en bicicleta.

EL PASADO: La ermita de Nosa Señora da Estrela ya figura en el mapa de Domingo Fontán, de 1845.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Un magnífico templo románico escondido en Arteixo