Una planta de compostaje de Arteixo lleva 73 días ardiendo

Toni Silva A CORUÑA / LA VOZ

ARTEIXO

Cedido

Los vecinos se quejan por las molestias del humo, y la empresa acumula denuncias desde hace 10 meses

11 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Parecía un incendio como tantos, de los grandes, que hizo redoblar esfuerzos a los bomberos pero donde no se lamentaron daños personales. Se declaró el 29 de octubre del año pasado en una parcela anexa al polígono de Sabón, en Arteixo. El motivo del incendio obedecía a causas intrínsecas a la propia actividad, al tratarse de una planta de compostaje.

Pero el paso de los días ha demostrado que el incendio no era uno de tantos. Porque, al menos hasta ayer, seguía humeando y contaminando el entorno a capricho del viento. «Hai veces que o fume che levanta dor de cabeza e tes que pechar as ventás», señala Cristina Cerviño, limpiadora en el centro Agarimo. Los vecinos más próximos padecen esta humareda e incluso este jueves se registraron nuevas llamas en la planta, gestionada por la empresa Inversiones Castro Veira. «No sabemos si han removido de nuevo los restos quemados o ha sido el viento, pero la empresa debe poner fin a esta situación ya mismo», espetaba ayer el alcalde de Arteixo, Carlos Calvelo.

Además, la zona de la humareda corona un montículo donde se encuentran los colegios de Arteixo, que también se ven afectados. Pero después de semanas en que los vecinos de este municipio llevan señalando a la planta de residuos con indignación, la Xunta desvela que ya estaba siendo investigada bastantes meses antes de producirse el incendio.

En marzo del 2019, el Seprona abrió un expediente contra Inversiones Castro Veira por tratar los residuos de una manera diferente a la autorizada. Meses después, se impuso una multa «e orde de reposición e restauración das cousas ao seu estado anterior á infracción cometida». Pero la Administración no consigue que los titulares de la sociedad limitada recojan los avisos. Y llega el 29 de octubre, jornada en la que se declara el incendio cuyas cenizas volaron fuera de la delimitación municipal. Fue en esos días cuando más afloraron los episodios de dolores de cabeza y garganta entre la población, que vio pasar los días y comprobó que seguía saliendo humo incluso tras las jornadas de fuertes lluvias de noviembre. 

Los bomberos y el Seprona recomenzaron desde el primer día no tocar los restos calcinados para que se fueran consumiendo poco a poco. Pero este jueves los propios vecinos incendiaron las redes sociales al publicarse fotografías de esta misma semana en las que se veían nuevas llamas en la planta. A mediados de diciembre, a los despachos de la Consellería de Medio Ambiente llegó el informe de inspección ambiental realizado con motivo del incendio. Y solo un día después se impuso la primera multa coercitiva, rechazada de nuevo porque los propietarios son tan volátiles como el humo. «Estase a analizar a situación aos efectos de valorar a adopción de novas actuacións contra a empresa denunciada», dicen desde la Xunta.