Mauro Barreiro: «'Campeón del mundo' suena grande»

El copiloto gallego de ralis ha hecho historia en el automovilismo español ganando el WRC júnior junto a Jan Solans y ya apunta a la segunda categoría del Mundial


La Voz

Es, tal como se describe a sí mismo, un hombre tranquilo, a pesar de que su vida transcurre a toda velocidad. El copiloto gallego Mauro Barreiro (Arteixo, 1982) acaba de ganar, junto a Jan Solans, el Mundial de ralis en categoría júnior. Cotas más altas les esperan, pero su actitud sigue templada.

-¿Cómo se celebra un Mundial?

-Aún está a medio celebrar. En Gales [donde se proclamó campeón] solo estaban la federación española y unos pocos amigos.

-Ponga el título en contexto.

-No es menor. Pasamos por los tramos igual que los favoritos al absoluto. Incluso diría que es más difícil, porque el coche tiene menos prestaciones.

-¿Al pasar cerca de los WRC se veían dentro de uno?

-La verdad es que no. Todavía cuesta creernos este Mundial y cada cambio de categoría implica volver a empezar. Hay que ir paso a paso, para no confundirse. «Campeón del mundo» suena muy grande.

-Y con Sainz y Moya respaldándoles.

-Nunca en la vida lo hubiésemos pensado. Son referentes del automovilismo español y más para mí, como copiloto gallego. Hay que aprovechar estas situaciones, porque quizás no se vuelvan a dar. El hecho de que Sainz estuviese en Marruecos preparando el Dakar y dedicase sus cinco minutos de descanso a nosotros es un orgullo y sirve de ánimo para dar un plus.

-¿Qué aprende de Luis Moya?

-Y de Oriol Juliá y Marc Martí. Técnicas, preparaciones, cómo plantear los reconocimientos, peculiaridades de cada rali que ellos conocen al dedillo, pero que para nosotros era nuestra primera vez... cosas que ni imaginaríamos.

-¿Cómo se corre un rali sin dormir?

-El primer día cuesta. Después, la propia dinámica de la carrera te mantiene alerta. No sé ni cómo aguantamos.

-¿Cómo es su relación con Jan?

-La diferencia de edad no afecta, porque es muy maduro, esa es una de sus virtudes. Antes de ser equipo éramos amigos. Nos conocimos en el autocrós y decidimos ir juntos incluso antes de que él tuviese el carné ni hubiese proyecto. Tiene mucho talento, mentalmente es muy fuerte. Y ambos somos tranquilos, muy autoexigentes y sabemos reconocer nuestros errores. No hace falta que nos los digamos a cada momento.

-¿Qué rali le gustó más?

-Todos son míticos, pero por ser tan diferentes, el de Suecia con la nieve y el de Finlandia con esas rasantes a unas velocidades tan altas... El más complicado, Cerdeña. Demasiado calor y diferencias mínimas.

-¿Qué objetivo se plantean?

-Intentaremos salir en el rali de Cataluña este año. Y aunque el salto a WRC2 es grande y hay unos quince pilotos con opciones respaldados con equipos oficiales, hay que soñar que podemos lograr estar en los puestos de cabeza. Ahora tenemos dos meses para cerrar el presupuesto. Ya teníamos pensado dar el paso, porque veíamos el ritmo al que evolucionábamos. Que regalen el coche, la inscripción y las ruedas es una ayuda importante, pero ahora hay que buscar un patrocinador para el mantenimiento y los desplazamientos. Despuntar desde Galicia es tan difícil...

-¿Competirá en Galicia?

-Bufff... me gustaría, claro, pero no puedo, no podemos. Todo el presupuesto va para el Mundial. Surgen invitaciones a nivel personal, pero prefiero estar centrado y dedico todo el tiempo al Campeonato del Mundo. Es tan complicado llegar hasta aquí...

-¿Cree que vivirá de los ralis?

-Es complicado. De momento, el martes me toca ir a trabajar. Y lo hago con gusto. Separo ambas facetas y mientras lo lleve de este modo, no está mal, porque me evita presión innecesaria o no deseada. Si mi vida dependiese de los ralis quizás tendría que aceptar correr con desconocidos o gente con la que no quiero. Es como si de este modo tuviese más fácil disfrutar de lo que sigue siendo un pasatiempo. Además, tengo la suerte de que mi pareja y mis padres son tan aficionados como yo mismo, porque le dedico muchas horas a esto.

-¿Es supersticioso?

-Para nada. No tengo ni amuletos ni manías. Mi reloj es amarillo, el coche también lo es... me da igual que se cruce un gato negro...

-En un deporte en el que el éxito depende tanto de la suerte...

-Bueno, yo no lo veo exactamente de ese modo. Hay una parte de azar, como un fallo mecánico determinado que hace que una pieza nueva falle o una vieja no lo haga. Pero no es lo más importante. Y no considero parte de la buena o mala fortuna otros aspectos. Se suele relacionar con la suerte cuando se asumen muchos riesgos y luego sucede algo. Pero si haces las cosas bien, el factor suerte se minimiza.

-¿Y el riesgo físico?

-También depende mucho de nosotros mismos. Los coches tienen fuertes medidas de seguridad. Pero la verdad es que no lo piensas. Si lo pensásemos, no correríamos. Quizás cuando estás fuera, cuando un aficionado va a ver un rali, lo nota de una manera más intensa. Pero una vez que entramos en el coche te sientes seguro y olvidas esa parte. Aunque miedo siempre hay que tenerlo, porque sirve para saber dónde está el peligro, y tenerlo controlado. Este es un deporte que, si no te gusta mucho, no puedes practicarlo.

-¿Continuarán juntos en el futuro usted y Jan Solans?

-A ninguno de los dos nos cabe otra posibilidad. Ya hemos pasado muchas situaciones juntos, desde que venía a competir en el Nacional de autocrós a Arteixo y Carballo. Hasta fue copiloto mío en una carrera en la que yo tomé el volante.

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