Berit Sommerfelt: «Me gusta esprintar con la silla de bebé»

Si no tiene con quién dejar a su hija Carla, esta música danesa afincada en A Coruña y aficionada a las carreras se la lleva en el cochecito a las competiciones


A Coruña / la voz

Ver correr a esta chica es un show. En su última carrera, la popular de Arteixo, se puso a esprintar en el momento más duro del recorrido, la cuesta arriba de la iglesia de Loureda. La exigencia era máxima. A su alrededor, mofletes colorados, sudores por la frente, resoplidos. De repente, entra en acción Berit Sommerfelt con su hija Carla en el cochecito, adelantando a todos. «Es que quería acabar ese tramo cuanto antes», explica sin apenas inmutarse por los 25 kilos de peso que carga a mayores con su bebé en la sillita.

-En casi todas las carreras es habitual ver a algún atleta que corre con una persona en silla de ruedas o con su bebé en el cochecito. ¿Usted por qué lo hace?

-Yo lo hago cuando no tengo con quién dejar a la niña. Y sí, en la de Arteixo había también un chico corriendo con un cochecito. Pero, como él empezó más adelante, no tuvo que adelantar a tanta gente como yo.

-¿Por qué sale desde atrás?

-Yo suelo salir desde las últimas posiciones para no molestar. Lo que pasa es que tengo un poco de mala conciencia cuando me toca adelantar a los demás corredores. Te está pasando una mujer que lleva un carrito de bebé.

-Y encima, cuando el resto va sin aliento para hablar, usted aún les jalea y lanza gritos de ánimo.

-Sí, me gusta esprintar con la silla de bebé y suelo ir lanzando gritos de ánimo a todos.

-¿Cuántos kilos de más soporta?

-La silla pesa unos 12’5 kilos. Más el peso de la niña... Calcule. Cuando corro sin el cochecito, ¡voy ligera como un rayo! [Risas].

-¿A cuánto hace el kilómetro con y sin la niña?

-Con ella, en Arteixo, corrí a 5’30”. Sin ella, bajo de 4’30”.

-¡Menudas marcas! Ahora , por favor, póngase en situación. En plena carrera se da cuenta de que la niña tiene caca pero usted quiere hacer marca. ¿Qué hace?

-¡Pues me paro a cambiarla!

-¿Le ha pasado?

-¡Claro! Y he parado. En la última carrera, la niña se quedó dormida, así que me paré a ponerle la silla en horizontal.

-Y luego, vuelta a adelantar. Ja, ja... ¿Cómo hizo en la cuesta arriba de Loureda?

-Pues me puse a esprintar porque quería acabarla cuanto antes.

-Oiga, ya que va acompañada cuando corre, ¿habla con la niña?

-Sí, claro. Nos vamos fijando en todo, en los pájaros, en el paisaje... Voy hablando con ella, le comento las cosas que vemos. -¿Nota que a ella le gusta?

-Si le llevo galletas, va contentísima [Risas]. A ella le gusta ver a la gente corriendo a su alrededor, tanto si estamos entrenándonos como si vamos compitiendo en una carrera. Fíjese si iba bien en Arteixo que incluso se quedó dormida.

Corre con su niña. Su historia es una loa por la conciliación. A los dos meses de quedarse embarazada hizo su cuarto maratón y batió su récord personal. El día que rompió aguas tenía previsto salir a correr. Si no tiene con quien dejar a su hija Carla, compite con ella. Como sale desde atrás, suele adelantar a muchos atletas.

«Una de las ventajas de correr es que puedo comer dulces con buena conciencia»

Berit Sommerfelt está descubriendo Galicia gracias al running. El fin de semana pasado estuvo en Mazaricos, el jueves en Serra de Outes, y así va, de circuito en circuito. La danesa atesora numerosas carreras populares a sus espaldas, muchas pruebas de media distancia y siete maratones. «La de 21 kilómetros es la que más disfruto», afirma.

-¿Por qué corre?

-Para sentirme bien. Cuando corro, tengo más energía y estoy más alegre. Y una de las ventajas es que puedo comer dulces con buena conciencia.

-No es la única ventaja...

-Resulta muy fácil. Puedes hacerlo a cualquier hora y en cualquier lugar. Es un deporte barato, aunque es importante el sujetador (que debe ser específico para deportes de impacto), y el tema del calzado.

-¿Nuestros pies son sagrados?

-Sí. Yo intento buscar ofertas, pero me acabo gastando unos 130 euros por cada par de zapatillas deportivas. Uso, por lo menos, dos pares al año.

-¿Corre por terreno blando o duro?

-Corro por asfalto y, a veces, por los campos alrededor de la torre de Hércules.

-¿Cuándo empezó?

-A los 20 años [ahora tiene 38]. Al principio solo hacía distancias cortas, pero me aficioné.

-¿Dónde hay más afición a este deporte, aquí o en su país?

-Allí, mucha, pero aquí también hay un montón de carreras. De momento, hay más aquí que donde viven mis padres en Dinamarca.

-Usted es danesa y su marido, noruego. ¿Qué hacen en A Coruña?

-Somos músicos. Yo toco la trompa, y él, el trombón. Mi marido es Eyvind Sommerfelt, trombonista de la Orquesta Sinfónica de Galicia desde el año 2011.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

Berit Sommerfelt: «Me gusta esprintar con la silla de bebé»