Javier Cañás: «No sé disfrutar de la vida»

El diseñador y empresario, creador de la marca Etiem, cumple este año los 70, pero no piensa en jubilarse


Javier Cañás (A Coruña, 1948) es un tipo elegante, con las arrugas justas, voz de fumador y ese aire de sinceridad que siempre da un poco de miedo porque igual hasta te canta las cuarenta. Hablamos en una sala de su nave en Sabón, desde donde crea la marca Etiem y mira no sin nostalgia lo que pudo haber sido y no fue.

-Este año cumple los 70. ¿No piensa en jubilarse?

-De momento, no. Salvo que me jubilen. Yo me encuentro bien y estoy en un trabajo que me gusta, aunque cada día las cosas son más complicadas. Antes tenías la ilusión de hacer algo nuevo, pero hoy no hay agradecimiento a nada.

-Agradecimiento ¿por parte de quién?

-Del mercado. Estamos en un mercado tan pragmático... No sé definirlo. Porque si vendes prendas de un nivel, tendrás que justificarlo. Sin embargo luego parece que a la gente le da igual que lleve el botón o que no lo lleve, por decir algo.

-Usted está trabajando desde...

-Desde que nací. En mi casa había negocio y había que echar una mano. Por eso no me jubilo, es que no sabría qué hacer. La desgracia de mucha gente es que no saben vivir.

-¿Y diría que usted no sabe disfrutar de la vida?

-Sinceramente, creo que no, aunque he ido aprendiendo cosas. No cogí un mes seguido de vacaciones en mi vida. Y no porque no pudiese hacerlo, pero tú mismo crees que eres necesario y a veces estás estorbando.

-¿Y cuando era chaval, imaginaba que estaría con 70 años currando?

-No me imaginaba con 70 años, del mismo modo que no me imagino ahora los próximos diez. A mí me mandaban a estudiar, pero estudiar no me gustaba. Me gustaba esto y tuve disgustos con mis padres hasta que se convencieron. Yo era un fanático del textil. Ahora lo que más me fastidia es querer salir un jueves y no poder.

-¿Duerme bien?

-Sí, tranquilo. La vida me ha dado motivos suficientes para dormir tranquilo. Aparte de trabajar, me ha gustado enseñar, crear. Y me siento orgulloso de que mucha gente que ha trabajado conmigo esté muy bien situada y diga: «Aprendí a trabajar con Javier Cañás».

-Hablemos un poco de la elegancia ¿Qué es eso?

-La elegancia nace con uno, aunque no reside solo en la vestimenta. El hábito no hace al monje, pero le ayuda. Pero el monje, por encima de todo, tiene que ser monje. La elegancia está en muchos detalles. Y en tener interés en cuidarse. Yo diría que es una pena ver a la gente vestirse de forma inadecuada. Eso sí que lo noto.

-Deme un ejemplo de un tipo elegante.

-¡Buf! Es muy difícil. Quizás algún actor que va elegantemente vestido y sabe llevarlo. No se me ocurre ningún nombre.

-Pues dígame un ejemplo de falta de elegancia.

-Desgraciadamente, la gran mayoría. Aunque le diré algo, en muchas tiendas tampoco te ayudan. Antes, el vendedor te vestía. Hoy eso no pasa.

-Bueno, pues dele un consejo a Rajoy para que vaya más elegante.

-Le diría que, cuando se compre un traje, se cerciore de que la manga le deja a la vista un centímetro y medio del puño de la camisa.

-La moda gallega fue puntera, ¿por qué no lo es hoy?

-Porque los mismos gallegos, diseñadores y productores, no hemos tenido una visión de seguir unidos para fortalecernos e imitar a los italianos. Imagine, coger una calle en cualquier ciudad del mundo y establecernos todos los gallegos. Pero es que casi se dice lo contrario: «Se vai fulano, eu non vou». Un poco mezquino. Hubo un momento que todas las tiendas de España querían tener moda gallega, pero poco a poco nos hemos ido destruyendo.

-¿Diría que los gallegos, en general, somos elegantes?

-Diría que nos gusta vestir bien. Es algo que nos viene de atrás, porque aquí se vendía la buena pañería, estaban las grandes tiendas de tejidos.

-¿Sigue fumando?

-Sí, me gustaría fumar menos, pero consumo un paquete diario. [Les ahorro la posterior y larga charla de dos cardiópatas sobre el tabaco].

-Defínase en pocas palabras.

-Honesto, muy sincero y muy trabajador. Esa es la doctrina que me enseñaron. Eso y el respeto a los demás.

-Si tuviera que explicarle Galicia a un neozelandés, ¿qué le diría?

-Le diría: si quieres conocer la mejor región del mundo, vente a Galicia; descansas, se vive bien, comes de puta madre, para dormir tienes que echarte una manta hasta en el mes de agosto... Lo mejor, no, pero de lo mejor del mundo.

-¿De qué se arrepiente?

-De algunas cosas. Las hubiera hecho igual, pero de otra manera.

-¿Celta o Dépor?

-Dépor. Este año me darán la insignia por llevar 50 años ininterrumpidos como socio.

-Una canción.

-Los ojos de la española.

-Lo más importante en la vida es...

-La salud.

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