Desalojo por unas horas y «con mucha paciencia» de la mujer de las Esclavas

Protección Civil consiguió que la indigente abandonase la zona solo durante el paso de la borrasca

SEÑORA VIVIENDO EN LAS ESCLAVAS, CRECIMIENTO DEL CAMPAMENTO Mercedes, la mujer que desde hace dos meses vive debajo de un árbol en el jardín situado entre la iglesia de las Esclavas y el mar
SEÑORA VIVIENDO EN LAS ESCLAVAS, CRECIMIENTO DEL CAMPAMENTO Mercedes, la mujer que desde hace dos meses vive debajo de un árbol en el jardín situado entre la iglesia de las Esclavas y el mar

a coruña / la voz

Mercedes no se quería ir de la cabaña que montó en las Esclavas, pese a la alerta roja. Las autoridades se despertaron ayer con la decisión tomada de que esta mujer no podía permanecer ahí durante la pleamar. Sabían que iba a ser muy complicado, pues ella siempre se negó a abandonar la zona. Ya lo habían intentado en borrascas anteriores sin éxito alguno, pues Mercedes siempre se negó en rotundo. Pero esta vez lo lograron. «Con mucha paciencia y tiempo», según el jefe de Seguridad, Carlos Touriñán, pudieron convencerla. A cambio, le prometieron que cuando se levantara la alerta roja, podría regresar.

Esta mujer lleva desde septiembre del año pasado viviendo bajo un tejado de paraguas y plásticos en las Esclavas. Desde el principio, las autoridades municipales trataron de convencerla para que ingresara en un centro. Ella nunca quiso.

Tan firme es su postura que su situación tuvo que ser puesta en manos de un juez, pues solo una orden judicial permite retirar a alguien de la calle. En estos momentos se está a la espera de que un forense del Imelga la evalúe y determine la condición de su estado físico y psíquico para que el juez y la Fiscalía puedan actuar con posterioridad.

El mar volvió a inundar la carretera de Barrañán y causó destrozos en la zona

El temporal también afectó a la zona costera de Arteixo. Una vez más el mar superó la playa de Barrañán y volvió a inundar la carretera. Los miembros de Protección Civil tuvieron que desplazarse al lugar para proceder a precintar la zona, mientras el 092 de la localidad dirigió el tráfico.

El fuerte oleaje también rompió la barandilla y las escaleras de acceso a la playa de Cambouzas, en el litoral arteixán.

Imprudencia

Fueron varias las personas que no respetaron los precintos de seguridad instalados por los técnicos municipales. En A Coruña tuvo que ser avisado un hombre que, aunque había marea baja, descendió a Riazor, salvó la duna y subió a las piedras con su perro. Dos jóvenes también bajaron hasta la caracola, en punta Herminia, para hacer fotos.

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