El cinturón metropolitano sostiene el futuro demográfico

Arteixo, Culleredo y Cambre llevan años con más altas que bajas

J. Torreiro
Arteixo, Culleredo / La Voz

La vida tiene saldo positivo al pasar Fonteculler o asomar en O Quinto Pino. Los principales municipios que envuelven A Coruña son los bastiones demográficos de la comarca, con unos datos opuestos a los de la gran ciudad. Arteixo, Culleredo y Cambre llevan años con más altas que bajas, al tiempo que continúan siendo el punto de desembarco principal de los nuevos traslados laborales al área metropolitana.

Arteixo, que este año ha superado los 32.000 habitantes y mantiene una pugna poblacional con centros comarcales como Carballo, es el principal motor demográfico del entorno coruñés gracias, en gran medida, al efecto Inditex. Pero Arteixo ha gozado de saldo vegetativo positivo mucho antes de que se implantase aquí el gigante textil. Desde 1975 los nacimientos siempre han superado a las defunciones. Y se da la curiosidad de que en pleno estallido de la crisis, 2007-2008, este ayuntamiento industrial batió sus propios récords. Pasó de una diferencia a favor de los nacimientos de 122 en el 2006 a 185 en el 2007, 159 en el 2008, y 178 en el 2009. En el 2010 alcanzó su mayor cota: 192, para pasar a una reducción paulatina que en el último año registrado, el 2016, está remontando de nuevo. Los datos son muy similares en Culleredo y Cambre, donde se observa un bum demográfico a partir del 2000 y más moderado a partir del 2010, pero siempre con cifras positivas.

«Venideros»

Y en el caso de Arteixo, el alimento poblacional sigue llegando de fuera. La mitad de los residentes son venideros, la gran mayoría de otros municipios de la provincia de A Coruña (14.800), mientras que 1.476 son oriundos de las de Lugo, Ourense o Pontevedra. Otros tantos proceden de otras comunidades autónomas, mientras que casi 5.000 vecinos son extranjeros, con un alto índice de presencia marroquí (350).

 Por su parte, Culleredo sigue presumiendo de músculo poblacional gracias, principalmente, a sus núcleos urbanos. El 80 % de los vecinos se reparten entre O Burgo, Vilaboa y Fonteculler. «Culleredo es un municipio joven y está preparado para absorber aún más población», explica su alcalde, José Ramón Rioboo. «Aquí se ofrecen todo tipo de servicios y por eso nos hemos volcado con las políticas de conciliación, aunque seguimos necesitando un colegio nuevo», añade. La falta de infraestructura educativa también es compartida con Arteixo. Consciente de la importancia de su valor y su potencial demográfico, Culleredo quiere escenificarlo. Para ello desarrollará a partir del 2018 eventos para plantar un árbol por cada niño nacido en su territorio.

Cambre es la medalla de bronce en saldo vegetativo en la comarca. Su crecimiento es más lento. Aquí no ha habido grandes picos. Al igual que Culleredo, la gran masa poblacional se reparte por las mallas urbanas: O Temple, A Barcala y Cambre, pero con un desarrollo urbanístico a punto de agotarse. Por eso el plan general incluye la construcción de nuevas viviendas (también de protección oficial), en el entorno de estas zonas. «Ahí recibiremos a los nuevos residentes que, por supuesto, tendrán todos los servicios necesarios a su alcance», explica el alcalde cambrés, Óscar García Patiño.

 

Sada y Betanzos cruzan sus destinos

Betanzos y Sada han estado siempre equiparadas en cuanto a población, con una ventaja para la primera. Pero esa tendencia cambió hace diez años, cuando Sada superó a la localidad brigantina y hoy sigue ahondando en amplias diferencias. Según los datos del 2016, Sada registra 15.150 vecinos por 12.966 en Betanzos.

Coirós, la aldea que gana vecinos

Con conexión directa a la A-6 y una localidad vecina como Betanzos, Coirós ha ganado población en el último decenio pese a su saldo vegetativo negativo (7 muertes más que nacimientos). Este pequeño municipio está a punto de superar los 1.800 vecinos con un alto porcentaje de residentes de otras latitudes.

Oleiros, el noveno municipio gallego

El saldo vegetativo de Oleiros se mantiene negativo desde el 2011, pero registra en el último decenio un incremento lento y constante de su población. En el 2010 había 33.550 personas empadronadas y a principios del 2016 el dato superaba los 35.000 habitantes, lo que lo consolida como el noveno concello de Galicia.

«Si me dan un piso en A Coruña lo vendo, la calidad de vida está aquí»

Acaban de rescatar los biberones y el insomnio gracias a Nalu, nacido hace un mes. Su hermano mayor, Niko, tiene tres años. Ellos son los hijos de Ana y Daniel, vecinos de Arteixo de 32 y 35 años y fieles a un municipio que, dicen, les brinda de todo y les aporta tranquilidad y el tamaño perfecto para desarrollar su vida. Ambos trabajan en A Coruña, pero la sentencia de Ana Rocha no puede ser más reveladora: «Si hoy me regalan un piso en la ciudad lo vendo, yo seguiré viviendo en Arteixo, la calidad de vida está aquí». ¿Para el ocio de los niños también? ¿No les tientan las redes de Marineda u otros centros comerciales de la gran ciudad? «Que no, que aquí hay de todo, podemos bajar al parque del balneario a jugar con los patos o nos vamos en bicicleta hasta Barrañán, donde en verano tenemos playa…», insiste esta oriunda del Alto de Arteixo. Asegura, además, que el Ayuntamiento también facilita una agenda familiar de ocio a través de los programas de los centros cívicos. «Cuando compramos piso hace poco yo puse la condición de que tenía que ser en este municipio para aprovecharnos de todas las ventajas que ofrece a las personas empadronadas», dice. Como ejemplo, el curso de monitora que realiza estos días. «La mayoría de mis amigas que viven en las afueras tienen el objetivo de regresar al núcleo urbano de Arteixo, y yo me veo aquí para toda la vida», remacha Ana, que trabaja de administrativa en la calle Juan Flórez de A Coruña.

 

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