El puerto exterior ya ha dado refugio a cuatro grandes buques averiados

Un petrolero, un portacontenedores, un quimiquero y un granelero han acudido a punta Langosteira en solo tres años

Punta Langosteira
Punta Langosteira

a Coruña / la Voz

El puerto exterior de punta Langosteira fue la principal respuesta del Estado para evitar un nuevo desastre como el del Prestige, el petrolero que en el 2002 se fue a pique frente a las costas gallegas. El accidente causó una marea negra que afectó a más de 2.000 kilómetros de costa y cuyo coste se ha llegado a estimar en más de 10.000 millones de euros.

El puerto exterior debía ayudar a que no se produjese un accidente similar de dos formas. Por una parte, está previsto que se trasladen allí los tráficos más peligrosos que en la actualidad se descargan en los muelles interiores de A Coruña. Por el momento ya se han movido allí los de graneles sólidos y en los dos próximos años está previsto completar la obra para trasladar el de petróleo y sus derivados.

Por otra parte, Langosteira debe servir como puerto refugio para los buques en problemas y por el momento está cumpliendo esa función con éxito. Hasta la fecha, ya son cuatro los grandes navíos que han atracado en el puerto cuando sufrían averías. El primero, en el 2014, fue el granelero Grand Breaker, un carguero de 33.000 toneladas con bandera de las Islas Marshall.

El segundo incidente lo protagonizó el enorme portacontenedores MSC Ajaccio. Un buque de 300 metros de eslora que se quedó sin gobierno a 18 millas del cabo Finisterre, con toda su carga y 28 personas a bordo. Salvamento Marítimo, en difíciles condiciones meteorológicas, logró remolcarlo cuando estaba a tres millas de cabo Touriñán. Fue enviado a punta Langosteira, donde atracó con éxito, para ser reparado.

El siguiente susto lo protagonizó el petrolero Max Jacob, de 274 metros de eslora y una carga de 150.000 toneladas de combustible. Una avería le impedía viajar a más de seis nudos. Hicieron falta tres remolcadores para refugiarlo en el puerto exterior.

El último incidente se produjo hace apenas una semana, cuando el quimiquero Njord Cloud sufrió una avería en una de sus turbinas de impulsión mientras navegaba frente a la costa gallega. Con apoyo de los equipos de la Autoridad Portuaria y Capitanía Marítima pudo atracar en el puerto exterior por sus propios medios. Tras ser reparado, ya ha abandonado la dársena coruñesa.

También fueron «rescatados» los tripulantes del barco militar estadounidense Kanawa, que en el 2014 se quedó sin espacio para hacer escala en los muelles interiores. Sus marinos pudieron descansar cuando optaron por llevarlo a Langosteira.

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