¿Dónde acaba y empieza Coruña?


Será que soy una mujer de altas miras, así que desde lo más alto el otro día me surgió una duda justo cuando venía conduciendo por la tercera ronda. Allí, desde ese punto en que casi se pierde la cobertura estaba intentando explicarle a un compañero por el manos libres dónde me encontraba, en qué lugar exacto me situaba para darle una noticia, pero de repente me vi en la encrucijada de responder a una de esas cuestiones profundas que nos asaltan cuando menos lo esperamos: «A ver, Sandra, ¿estás en Coruña o en Arteixo?». Él, que me conoce bien y es un genio dando titulares, reaccionó rápido y enseguida hizo de mi respuesta una máxima definitiva: «Para ti todo es Coruña». Y ahí me dio.

Porque a ver cómo le ponemos límites a este coruñesismo sin que nadie se me ofenda, que dile tú ahora a los de Oza que no son coruñeses solo por el hecho de que un día pertenecieron a otro concello. Pues claro que lo son. Lo son ellos y muchos otros que no viven dentro de estas fronteras difusas. Si no qué hacemos con los de O Burgo, ¿son coruñeses o no? ¿No son coruñeses los que cruzan el puente de A Pasaxe y se van a vivir a Montrove? ¿Y los que habitan en Santa Cristina? O los que están en Bastiagueiro... Y los que vamos y venimos de Coruña a Sabón y de Sabón a Coruña, ¿no podemos decir que el peaje es al menos un poco nuestro?

No crean que me está entrando una vena napoleónica, y tampoco se me ha subido el vazquismo a la cabeza («Coruñeses, tranquilos, la mancha va pa’ Ferrol»), ni como decía Woody Allen después de escuchar a Wagner tampoco me están entrando ganas de invadir Polonia, no, no, no. Vivamos en paz, en este confín de identidades y allá cada uno con lo que quiera sentir, como aquella mujer que cada vez que yo le decía que era de Mera, ella me retrucaba: «Bueno, de Mera no, yo soy de Agra». Eso nos pasa también en Coruña, donde los hay que rápidamente matizan que su origen esta mucho más enclavado y a veces se arraigan en Monte Alto (con su lengua propia, su territorio marcado y su sentimiento) o en una zona más concreta: «Yo, en realidad, soy de la calle San Amaro».

Sea como sea, volvamos a lo más alto para comprobar con nuestros propios ojos qué límite nos impone la vista, que es una buena medida para amurallarnos. Y desde la torre de Hércules, desde ese mar que nos llevó a Irlanda, se ven las tierras de cabo Prioriño, en la entrada de la ría de Ferrol, Ares (pero no diré que la playa de Cabanas es coruñesa, ¿no?) y allí está Perbes, nuestro Caribe, y Lorbé, Mera, Santa Cruz, Bastiagueiro, Santa Cristina, Perillo, Montrove, O Temple, O Burgo, y si giramos un poco se ve Barrañán... Ojo, que no me he subido al Hercón, pero desde el monte de San Pedro, si no es por esta niebla que está entrando, aquello que se ve de lejos... ¿No es Nueva York?

Por sandra faginas Coruñesas

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