Los puentes que esconde O Rexedoiro

Bajo las aguas del embalse de Sabón hay hasta cinco infraestructuras, una de ellas románica

Imagen aérea del embalse de O Rexedoiro.
Imagen aérea del embalse de O Rexedoiro.

[Susana Acosta] Solo los más antiguos del lugar y aquellos que se han preocupado por conocer el pasado del municipio saben que las aguas del embalse de O Rexedoiro ocultan varios puentes. La documentación que guarda a buen recaudo el Concello de Arteixo contabiliza hasta cinco, que se encuentran anegados. Uno de ellos es el conocido como Ponte de Oseiro, que comunicaba la parroquia arteixán con la playa de Sabón, y que desde hace años los vecinos de esta zona reclama la construcción de una réplica de esta infraestructura que permita no tener que dar toda la vuelta al polígono de Sabón para poder acercarse a la playa.

Además del puente de Oseiro también se esconden bajo estas aguas los denominados Ponte de Tabardón, Ponte das Pedras, Ponte da Pesqueira y Ponte dos Rexedoiros, que da el nombre al embalse y que también hace referencia al ruido que hacía la cascada que existía antes de la construcción del embalse.

De hecho, el departamento de Normalización Lingüística de Arteixo explica que el término de Rexedoiro, procede del latín Rugitoriu, derivado de Rugire. Es decir, rugir, cuyo nombre se debe al ruido de la cascada que existía. El embalse se construyó a principios de los años 70, coincidiendo con la creación del polígono de Sabón. En la documentación del Concello también figura que antes del embalse había una casa y cuatro molinos de agua, cerca de la cascada.

De entre todos estos puentes el que tiene mayor valor arquitectónico es el de Oseiro, ya que formaba parte de la vía romana que atravesaba el municipio arteixán: «Saía de Monteagudo e pasaba por Sisalde, tamén por Lañas e pola zona de Figueroa. En Lousado atópase a toponimia Camiño de Calzada que facía referencia a esta vía e que agora está cuberta por asfalto nesa zona. De ahí, continuaba pola Ponte de Oseiro que comunicaba xa coa igrexa da parroquia», indicó María Rozamontes, técnica del ayuntamiento y especialista en normalización lingüística.

Topónimo erróneo

Otro de los asuntos que desvela Rozamontes es que en la actualidad se utiliza un topónimo equivocado para el embalse de Sabón. El nombre oficial es Rexedoiro, explicado anteriormente, y no Rosadoiro, un término que carece de base toponímica pero que se ha extendido entre la población. La técnico del Concello achaca el error a «un invento de hai anos en que se empezou a colar na documentación probablemente por falta de información toponímica».

Ahora el embalse de O Rexedoiro, que no Rosadoiro, constituye un lugar de paso y cría de numerosas aves acuáticas. Los apasionados de la ornitología pueden observar especies en peligro de extinción e incluso ejemplares raros que no suelen dejarse ver por Galicia. Pero tras esta estampa idílica existe un patrimonio arquitectónico por descubrir que las aguas de este embalse se han empeñado en esconder y que acrecienta el misterio sobre la apariencia que tenía la zona, antes de la construcción del embalse. Un patrimonio que se extiende también al campo toponímico y que desvela errores desconocidos.

El agua del embalse de Sabón esconden viejos puentes, como el de Tabardón, Pedras o Pesqueira.

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