«Crendes está limpo, pero queremos que o estea aínda máis»

Decenas de vecinos de esta parroquia de Abegondo recogieron basuraleza, junto con otros 800 gallegos en 29 espacios naturales

Varios de los grupos de recogida, con el resultado de su trabajo, en el campo da festa de Crendes
Varios de los grupos de recogida, con el resultado de su trabajo, en el campo da festa de Crendes

redacción / la voz

Es difícil encontrar un lugar donde sus habitantes no piensen que es el más bello del mundo. Crendes, una parroquia de Abegondo que ayer se unió al proyecto Libera para recoger basura de la naturaleza, no es una excepción. Aman su lugar en el mundo, y en este caso sería inútil llevarles la contraria. Situado a apenas 18 kilómetros de A Coruña, es un paraíso inesperado al que se puede llegar en bicicleta desde la ciudad por la maravillosa senda fluvial del Mero, atravesando Cecebre por un túnel de alisos, muy cerca de donde pervive el Bosque Animado de Wenceslao Fernández Flórez. Desde la frontera de la presa ya se adivina la península de Crendes y de la vecina parroquia de Orto, una lengua de tierra verde bañada por los brazos del embalse de Abegondo-Cecebre. Unos brazos que aún nos hablan de la larga historia del río Mero y del Barcés, ahora sumergidos en un gran lago azul. Aquí hay nutrias, águilas pescadoras, garzas grises y blancas, playas escondidas entre los carballos. Y con paciencia y reflejos, aún se puede disfrutar del gran premio de ver la flecha azul del Martín Pescador. El embalse, tan artificial, dejó que la naturaleza volviera a reinar.

Aquí, como en otros 29 puntos de Galicia y cientos en el resto de España, decenas de vecinos acudieron al punto de encuentro a las once de la mañana, convocados por la Sociedade de Crendes, para recoger la basura olvidada en la naturaleza, dentro de la iniciativa Libera 1 m2 por la naturaleza, de Ecoembes y Seo Bird-Life. «Recollemos bastante. E iso que temos a sorte de vivir nunha parroquia que coida do seu», dice Rubén Orgueira, de 38 años, recién elegido presidente de la Sociedade de Crendes, acompañado de una joven directiva que ahora está muy ocupada en organizar las fiestas de San Pedro a finales de mes. Pero que también tiene entre sus objetivos preservar el entorno en el que viven. «Crendes esta limpo, pero queremos que o estea aínda máis», decían, después de recoger cerca de 40 kilos de basuraleza. «A veira das corredoiras estaba chea de lixo», constataba Abel, un poco enfadado con la dejadez de algunos.

 Algo está cambiando en el mundo cuando familias casi al completo se reparten las bolsas amarillas, azules, verdes y negras. A los más jóvenes no era necesario explicarles qué había que meter en cada una. Estos pequeños soldados del medio ambiente se internaban en el precioso bosque del campo da festa de Crendes con una fe ciega en lo que hacían. Hay futuro. Serán ellos los que arreglarán lo que otros estropearon. Dividieron su parroquia en cinco sectores y se pusieron manos a la obra, como hicieron otros 800 gallegos y cerca de 13.000 en el resto del país.

Un grupo de recogida formado por los más jóvenes de la parroquia
Un grupo de recogida formado por los más jóvenes de la parroquia

Allí estaban las chicas del equipo Xuventude de Crendes, en una parroquia donde sus abuelas fueron pioneras del fútbol femenino en pleno franquismo, y que sin llegar a los mil habitantes tiene otro club de Veteranos con mucha solera. Antía, Mauro, Yeray, Samuel, Sabela, Anxo, Brenda, Jessica, Ana, Silke... Una buena representación de las generaciones salvadoras -faltaron muchos por los torneos deportivos- se enfundaron los guantes que les envió la organización y salieron a limpiar su mundo, el más pequeño, que es en realidad donde se arregla el más grande.

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