Yoga al lado del mar en Barrañán con Almudena Ripamonti

Patricia García Lema
Patricia García A CORUNA

A LA ÚLTIMA

La actriz, que hizo de «falsa influencer» para destapar el lado malo de las redes sociales,  cambió Madrid por Arteixo para dar su propia modalidad de yoga en una salita, @lasalitadealmu, con clases presenciales y online

17 ene 2021 . Actualizado a las 00:16 h.

En la sala de yoga de Almudena Ripamonti, en la playa de Barrañán, hay una pizarra enorme con diferentes dibujos hechos a mano por esta actriz y profesora yogui de A Coruña. Después de pasar sola el confinamiento en Madrid, se volvió a Galicia y decidió cambiar de vida: aparcar por un momento su carrera como actriz en el cine y volcarse en el yoga. «Cambié Madrid por el surf, dar paseos por el monte, plantar en el huerto y el yoga», cuenta. Así creó este espacio pegado al mar en La Duna Surf Club, donde imparte su propia versión del yoga, tanto presencial o como online. Una mezcla de diferentes disciplinas que mira hacia el interior de las personas.

El proyecto nació primero en Instagram. Almudena conoce bien la red social: hace unos años se convirtió en la «falsa influencer», un papel en el que, como actriz, se puso en la piel de una influencer, un proyecto de una agencia de comunicación para desmontar las mentiras que había en la red social. Mucho después de esa experiencia, llegó el confinamiento: «Estuve dos meses y media sola en Madrid, en un apartamento enano que da a un patio interior, con mi perrita Odi, que me salvó la vida». Cuando casi se empezaba a subir por las paredes, decidió pasar a la acción: «Viendo la situación que había, que fue muy heavy, me planteé qué podía aportar yo y cómo podía hacer para no sentirme tan sola. Así que empecé a dar todos los días una clase de yoga a las once de la mañana. Y así se creó una comunidad. Hablaba con las personas que seguían la clase, me contaban sus dramas… Fue muy emocionante, acababa llorando todos los días».

 «Después, me quedé sin trabajo en Madrid y dije ‘me vuelvo a mi casa'». La mudanza se convirtió en una oportunidad para un cambio de vida: «Quería contactar otra vez con la naturaleza, con el mar, con el surf, con las cosas que me parecen importantes en la vida». Tiene 37 años. Cuenta que sus clases de yoga son una mezcla de todo lo aprendido en estos años. «Toda mi vida fui profesora de danza. Empecé muy joven con el yoga. Así que hice un mix de todos los yogas que he estudiado: le llamo vinyasa flow, pero en realidad es una mezcla de muchos. Es mi yoga porque uso prácticas de mi formación como actriz, bailarina, de terapia y de meditación». En sus clases también saca su parte «más meiga». «Tengo mis rituales. Al final es un mix de mi persona».

Para ella lo más importante es la conexión con el alumno: «Ayudarlo en recovecos a los que él no puede llegar. Me gusta trabajar lo pequeñito, mirar hacia dentro y conectar con uno mismo. Es importante el autoconocimiento físico y mental». En Arteixo imparte clases para grupos reducidos, pero también lanzó un proyecto online: una cuenta privada de Instagram, @lasalitadealmu, donde imparte clases en directo, realiza tutoriales, habla con sus alumnos… Está feliz con su regreso a A Coruña y está deseando que mejore el tiempo para poder llevar sus clases al aire libre, con el océano Atlántico de fondo.