El Beso, la marca de cosmética artesana que recupera las recetas de la abuela

Marta Enríquez y Javier Riestra son hierberos: recogen plantas medicinales en Meirás y crean bálsamos corporales, dentífricos y ungüento


A CORUNA

«Esto es herencia ancestral de nuestras abuelas y nuestros abuelos, de las mujeres y hombres hierberos y druidas que hacían los remedios estos, medicina natural». Marta Enríquez y Javier Riestra son los creadores de El Beso, una marca de cosmética orgánica y artesana, que usa las hierbas que crecen en Meirás para crear bálsamos corporales, dentífricos y ungüentos, con los que quieren apostar por otro estilo de vida: más sostenible y «de cuidarse a uno mismo». Los dos son hierberos: un oficio ancestral que se basa en la recogida de plantas medicinales, que ellos han adaptado a los tiempos de Instagram. A través de su perfil en la red social del corazón comparten su estilo de vida y El Beso, el nombre con el que bautizaron a esta serie de productos naturales: «Es cosmética para el amor y la aceptación, es como darse besitos a uno mismo».

 

En su casa de Meirás montan un laboratorio para sacarle todo el jugo a las plantas. «Nos ponemos en plan Breaking Bad, en nuestra sala de operaciones», confiesa Marta. El proceso, cuentan, es sencillo: «Primero se recolectan las plantas de temporada, después las dejas secar varios días para que suelten humedad. Las metemos en aceite y la dejamos macerar. Hay que dejarlo un ciclo lunar o 40 días. Después colamos los botes, ese aceite lo calentamos al baño María y lo unimos a cera de abeja y a aceites esenciales para darle aroma y aportar alguna propiedad». Creen que una vez pruebas la cosmética orgánica, «no hay marcha atrás». Entre sus productos artesanos hay una pasta dentífrica hecha con arcilla y aceites esenciales

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Primero fue Javier el que se introdujo en el mundo de la cosmética natural. «Tenía mucho interés en tener una vida autosuficiente. Viví en diferentes sitios en ecoaldeas y de todo lo que aprendí el autocuidado fue lo que más me enriqueció». Así empezó a preparar pasta de dientes y cremas y empezó a vendérselo a su familia y amigos. Después apareció Marta, que viene del mundo de la moda, y los dos juntaron esta pasión con su estilo de vida: «Ahora tenemos nuestra huerta en casa». El Beso es, explican, también un estilo de vida. Además de remedios de la abuela, también diseñan zafus, los cojines de meditación. Los suyos son kilómetro cero: «La cinta es de la mercería la Crisálida, están hechos en Arteixo y la tela viene de tejidos Montecarlo, de Os Mallos. Usamos siempre telas de stock, nunca producimos uno nuevo, y todo es gallego, salvo la espelta del relleno que viene de Asturias, porque aquí no se cultiva».

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