«Esta noche volvemos a dormir en el coche, no tuvimos ninguna propuesta de alquiler»

D. Vázquez ARTEIXO / LA VOZ

A CORUÑA

Isabel Otero, coloca el maletero, donde guardan la ropa de cama con la que duermen en su coche.
Isabel Otero, coloca el maletero, donde guardan la ropa de cama con la que duermen en su coche. ANGEL MANSO

La pareja de Arteixo que vive en un turismo no encuentra alternativas

02 sep 2026 . Actualizado a las 09:27 h.

El teléfono de Juan José Jiménez Montoro (55 años, de Córdoba) no ha parado de sonar, pero ninguna llamada traía la solución que él y su pareja, Isabel Otero Martínez (57 años, de Cambre), necesitan con urgencia. «Esta noche volvemos a dormir en el coche, no tuvimos ninguna propuesta de alquiler», explicaba ayer Juan José. Tras vencer su contrato de alquiler de 400 euros en Vilarrodís (Arteixo) —donde han residido durante 12 de los 17 años que llevan juntos—, la pareja continúa haciendo de su vehículo su hogar. Lo estacionan de noche junto al centro social de Vilarrodís para evitar los ruidos.

Aunque sus ingresos actuales superan los 2.000 euros mensuales (1.125 euros del paro de él y 1.220 euros de la pensión de viudedad de ella), sufren un inminente abismo financiero. En noviembre, la prestación de Isabel caerá a 705 euros, y en diciembre se agotará el desempleo de Juan José, reduciéndose a un subsidio de unos 500 euros. Esta perspectiva, sumada a deudas que abonan mensualmente y al cuidado de la hija de Isabel (que duerme temporalmente con allegados), invalida cualquier solicitud ante inmobiliarias. Les exigen nóminas fijas y contratos para seguros de impago, requisitos inalcanzables para un excarnicero y carpintero al que nadie contrata al carecer de domicilio fijo.

Mientras guardan sus ahorros para el mantenimiento del vehículo y se asean en casas de amigos o en un trastero, la salud de Isabel empeora por la ansiedad y sus hernias de espalda. «Estos días tiene la tensión más alta», explica Juan José sobre el estado de su pareja, preocupada al no ver una pronta solución a su situación. Pese a que el Concello de Arteixo les ha ofrecido ayudas puntuales, la Administración admite que el problema de fondo es la total falta de vivienda accesible. Ellos rechazan ir a albergues saturados o pedir caridad; solo demandan un alquiler ajustado a sus posibilidades reales.