Diego Suárez: «Esta guitarra es la prueba de que, si te lo propones, todo es posible»

A CORUÑA

Diego Suárez con la guitarra en la que lleva tiempo trabajando.
Diego Suárez con la guitarra en la que lleva tiempo trabajando. ANGEL MANSO

Diseñador en una de las empresas de carpintería con más historia y reputación de España, ha construido desde cero una Telecaster que ha supuesto un punto de inflexión en su vida

30 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«Esta guitarra tiene mucha historia, aunque la guitarra no es la historia en sí». Esa es la presentación que hace Diego Suárez cuando me enseña una preciosa Telecaster que se ha construido él mismo. «De alguna manera, hacer esta guitarra me ha reconciliado con mi trabajo y le ha terminado por dar la razón a mi padre», añade. Y sí, tiene mucha historia esta guitarra.

Diego ha estado diseñando muebles toda su vida adulta y tocando la guitarra desde antes incluso. Con la empresa de carpintería de su padre, Julio Suárez —todo un referente del sector desde que abrió sus puertas en 1972—, conquistaron lo más selecto del mercado nacional: «Trabajábamos con grandes estudios de arquitectura e hicimos un montón de muebles para futbolistas del Real Madrid», recuerda. Pero la crisis se echó encima. «En enero del 2013 nos vimos obligados a desprendernos del personal de la empresa y no resultó barato. Era una estructura demasiado grande para la carga de trabajo que teníamos. De repente, ya no había nadie allí. Y durante mucho tiempo he convivido con el silencio absoluto de aquel febrero del 2013», recuerda. Diego siguió adelante con lo suyo, diseñando, pero sin acercarse a las máquinas y a la madera: «Al principio seguí funcionando igual, encargaba los muebles que diseñaba a una empresa grande, con máquinas de control numérico y todo lo demás, que una vez al mes se acercaba a Galicia a dejarnos los productos. Después los enviaba a pintar a otra empresa y, finalmente, con la ayuda de montadores autónomos, los instalaba en obra. Pero poco a poco fui perdiendo el miedo a hacer cosas y, sobre todo, a darle la razón a mi padre, que siempre me decía que no era malo diseñando, pero que si quería ser realmente bueno, tenía que saber cómo se hace un mueble. Había mucha verdad en esas palabras», admite.

Sudokus, pan y tutoriales

Llegó la pandemia y, otra vez, todo se torció: «Además de hacer sudokus y pan, empecé a hacer pequeños ajustes a mis guitarras. Para aprender, veía vídeos en YouTube, así que el algoritmo empezó a recomendarme vídeos de gente que construía guitarras. Tenía tiempo, ¿por qué no intentarlo? Era una manera de acercarme a la madera, como siempre me había insistido mi padre», cuenta. Y eso supuso un cambio importante: «Para mí ha supuesto un camino fascinante, me ha enseñado muchísimos aspectos que desconocía por completo. Mi visión de las guitarras jamás será la misma. Pero, más allá de eso, creo que hay otra cosa. De alguna manera, esta guitarra es mi manera de autoconvencerme de que si te propones lo que sea, y estás dispuesto a estudiarlo e interiorizarlo, puedes hacerlo. Todo es posible».

Así hizo las paces con su oficio uno de los grandes diseñadores de muebles, responsable de una de las empresas de carpintería con más historia y reputación de España. A través de una guitarra. ¡Y qué guitarra! «Es una Telecaster con especificaciones clásicas, excepto el alma, que por cuestiones operativas es de doble acción. Ya puestos a hacerlo, hacer algo chulo, ¿no? He usado madera de fresno, como se hacía en los años 50. Y le falta algún ajuste, alguna soldadura de circuitos. Pero la parte de carpintería está terminada. A medida que la iba construyendo pensaba que cuando la probase me iba a dar la risa. Pero no, sonaba bien», dice con una orgullosa sonrisa.

Eso sí, que nadie piense que Diego va a cambiar de oficio: «No soy lutier ni lo pretendo, ni creo que vaya a construir muchas más guitarras, que hay gente que lo hace mucho mejor. Pero sorprendentemente, es un gran trabajo». Así que seguirá al frente del negocio familiar: «Ahora estoy solo en la carpintería y voy subcontratando algunos trabajos. Como el pintado, del que se encarga Manuel Calviño, que me hizo el acabado de la guitarra». Un instrumento, en efecto, con muchísima historia.