La solidaridad arropa a la familia que perdió su casa en el incendio del patinete eléctrico en A Coruña

Elena Silveira
Elena Silveira A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Niurka pudo recuperar algunas pertenencias del piso calcinado y asegura que las numerosas muestras de apoyo le han devuelto la esperanza
Niurka pudo recuperar algunas pertenencias del piso calcinado y asegura que las numerosas muestras de apoyo le han devuelto la esperanza CESAR QUIAN

Los Servicios Sociales reubican a los padres de Niurka, mientras una campaña de donaciones y el apoyo de entidades sociales los ayudan a empezar de nuevo

06 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace apenas unos días Niurka no sabía dónde iba a dormir, había perdido toda la documentación de la familia y temía el momento en el que su marido despertase en el hospital y tuviese que contarle que ya no tenían casa. Hoy la situación sigue siendo muy complicada, pero empieza a vislumbrar una salida. La respuesta de vecinos, compañeros de trabajo, entidades sociales, empresas y del Ayuntamiento de A Coruña está permitiendo que la familia dé los primeros pasos para reconstruir su vida tras el incendio de su vivienda de la calle Nicomedes Pastor Díaz, supuestamente originado por un patinete eléctrico, durante la madrugada del pasado domingo.

Un poco más tranquila, Niurka explica que el martes por la tarde pudo acceder al piso incendiado. Si en una primera visita lo vio «todo negro», en esta segunda incursión ya vislumbró algo de esperanza porque pudo recuperar algunas de las pertenencias de la familia. «Una batidora, la medicación de mi hija —está trasplantada de hígado—, ropa y zapatos, algunos alimentos que estaban en el congelador y, sobre todo, las tarjetas sanitarias», enumera. Con ella estuvieron técnicos de Servicios Sociales, que la ayudaron a llevarse los objetos que sobrevivieron a las llamas.

Después de tres días sobrepasada por lo vivido, errando en busca de soluciones y ayuda, los técnicos municipales por fin pudieron contactar con ella. A sus padres, de 79 y 77 años, los alojarán de forma provisional en un albergue y eso, según explica Niurka, le ha dado mucha tranquilidad porque «ellos eran lo más urgente». Explica que ahora todos están mejor: «La familia está más o menos bien. Parece que las cosas se están arreglando poco a poco. Todo el mundo nos está apoyando y hemos recibido mucho cariño, algo que agradecemos de corazón».

Fuentes municipales explican que los Servicios Sociales mantienen una intervención integral con las familias afectadas desde la emergencia. El dispositivo incluye apoyo inmediato en materia de vestido, alimentación y alojamiento, además de gestiones para ofrecer alternativas habitacionales urgentes y un seguimiento de las personas que permanecen ingresadas en coordinación con el Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac).

Aunque mantiene las ojeras de dormir poco, esta cubana de 55 años dice que vuelve a tener esperanza después de vivir «una terrible pesadilla». «Todo el mundo que me conoce lloró conmigo, me abrazó y me consoló. También las personas para las que trabajo. Sé que me quieren mucho», dice. De hecho, aunque la situación sigue siendo muy complicada, continúa trabajando y acude puntualmente a los domicilios donde cuida a personas mayores y realiza tareas domésticas. «Estoy algo más animada», repite intentando ser fuerte.

Las muestras de apoyo y cariño no solo le están llegando desde su entorno más inmediato. También desde la oenegé Briegal y Airbnb le han ofrecido una alternativa residencial temporal mientras estabiliza su situación. Al mismo tiempo, compañeros de trabajo y amigos de su marido han puesto en marcha una campaña de recaudación de fondos a través de GoFundMe para ayudarles a empezar de nuevo. «Creemos que están en una situación de vulnerabilidad extrema tras perderlo todo. Yusmel es una persona maravillosa y un trabajador modélico y honrado. Todos estamos volcados en intentar ayudar a la familia», explican los impulsores de la iniciativa.

De origen cubano, Yusmel Peñaverde es una de las dos personas que permanecen ingresadas en la Unidad de Quemados del Chuac debido a las heridas sufridas en el incendio ocurrido en el número 15 de la calle Nicomedes Pastor Díaz. Según el último parte hospitalario, ambos pacientes evolucionan favorablemente y permanecen estables mientras continúan recibiendo tratamiento por quemaduras leves e intoxicación por inhalación de humo.