La «generación agua con gas» pone en jaque la creatividad de la hostelería en A Coruña

Laura García del Valle
Laura G. del Valle A CORUÑA

A CORUÑA

Varias mesas ocupadas en la zona de la plaza de Vigo, el pasado viernes por la tarde
Varias mesas ocupadas en la zona de la plaza de Vigo, el pasado viernes por la tarde Eduardo Pérez

El sector se enfrenta al cambio de hábitos de los más jóvenes, que en España consumen un 60 % menos de alcohol que hace dos décadas

20 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

No es casualidad que María Pombo, abeja reina de las influencers en España, haya decidido lanzar al mercado un refresco saludable de la mano de una gran compañía de cervezas. Su público objetivo, chicas de entre 20 y 30 años, cada vez piensa menos en el cubata como sinónimo de ocio, prefiriendo bebidas sin alcohol salvo en contadas ocasiones. Un reciente informe del Ministerio de Sanidad le ponía cifras al cambio de hábitos: el consumo habitual de alcohol entre los jóvenes ha caído un 60 % en las dos últimas décadas, poniendo en jaque a buena parte de la hostelería. A Coruña, ciudad ociosa por antonomasia, no escapa a este fenómeno, y propietarios de bares y locales de ocio nocturno retuercen la creatividad para garantizar la prosperidad de sus negocios.

Emilio Ron, que lleva 40 años en este sector y en la actualidad regenta la sala The Clab —antigua Chaston—, cuenta que los hábitos nocturnos han dado un giro de 180 grados. «La gente de entre 18 y 23 años consume mucha agua con gas, agua normal y bebidas energéticas. A veces por una cuestión de bienestar, pero muchas veces también está relacionado con un aumento del consumo de otro tipo de sustancias, y no se debería pasar por alto», indica el empresario. Ron percibe que los chavales siguen queriendo socializar e ir de fiesta, pero «en la actualidad es más difícil que se animen por inercia. Tenemos que inventarnos eventos o fiestas para que les sirva de excusa».

Además, este hostelero piensa que el tardeo, en cierto modo, «se ha cargado el ocio nocturno». «Solo hay que ver que las salas cada vez abren menos días y menos horas —cuenta que Chaston hace décadas cerraba solo los lunes, y ahora este local abre tan solo jueves y sábado, pese a que hay mucha menos oferta en la urbe—.

También Héctor Cañete, presidente de los hosteleros de A Coruña, menciona la influencia del tardeo y de la vida sana como impulsores de un cambio que, sin embargo, se resiste en otras generaciones. Mientras los más jóvenes pisan cada vez menos la discoteca, son sus padres los que ocupan este espacio. «Es cierto que tenemos que reinventarnos y, de alguna manera, captar a otros públicos con fiestas ochenteras que entran por la vía de la nostalgia», cuenta Luis Diz, quien, sin embargo, apunta que sigue detectando que los jóvenes se lanzan al alcohol el fin de semana. «Quizás el consumo sea más moderado, pero ahora por ejemplo vuelve a estar de moda el whisky».

Antón Sáez, propietario de locales como Le Tavernier, en la Marina; o La Parda, situado en la plaza de Vigo, confirma que la noche comienza a quedar aparcada en beneficio de la tarde, «cuando más facturamos ahora», cuenta. «La gente de más de treinta años, que pienso que es la que más sale a día de hoy, sigue bebiendo mucho alcohol, pero los chicos de veinte sí consumen menos. En cualquier caso, en general sí vamos hacia otro modelo de hostelería en el que hay que ofrecer cócteles sin alcohol de calidad o marcas alcohólicas que tienen alternativas con menos graduación, y que además son light», expone este hostelero.