Lucas Blanco, nuevo director del Orfeón Herculino: «Iron Maiden y Chaikovski comparten mi lista de Spotify»

Toni Silva A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Lucas Blanco es el nuevo director del Orfeón Herculino.
Lucas Blanco es el nuevo director del Orfeón Herculino. Eduardo Pérez

Líder de un grupo de metal, también dirige la Agrupación Musical Albéniz

13 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Acaba de ser nombrado director del Orfeón Herculino, una institución que nació en 1988, seis años antes que Lucas Blanco (Betanzos, 1994). Si usted tiene a bien leer esta entrevista llegará al menos a tres conclusiones. Primera, que la música lo es todo para este joven; segunda: que anda de la ceca a la meca para sacarse un sueldo digno con instrumentos de por medio; y tres: que dentro de este músico hay mil sensibilidades, del clásico al metal. Lidera la banda Sickeeper, muy cañera, y además de ser nombrado nuevo director del orfeón, dirige desde hace cinco años la Agrupación Musical Albéniz.

—¿Por qué le elige el orfeón?

—Fue a través de la cantante de Luar na Lubre, Cristina. Ella era la anterior directora. Yo había coincidido en varias actuaciones con el orfeón y pensó en mí para este puesto.

—¿Y ahora seguirá dirigiendo la agrupación Albéniz?

—Sí, sí. Soy el director de la orquesta y también el profesor. Es una entidad de pulso y púa, con laúdes, guitarras y bajos.

—Pero usted también da conciertos y edita discos de metal alternativo. Tiene un amplio abanico de sensibilidades musicales, estilos opuestos.

—No son tan opuestos. Con mi banda Sickeeper llegamos a hacer temas clásicos, sinfónicos más bien. Interpretamos a Rameu, un compositor del barroco francés, o la banda sonora de Piratas del Caribe. No está tan alejado, salvando las distancias.

—¿Distancias siderales?

—Son estilos diferenciados, y el sonido de cada uno de bastante diferente. Pero a nivel armónico, hay bastantes compatibilidades. Nosotros nos rompemos la cabeza en Sickeeper, el tema que da nombre al último álbum, Acclain the machine, es más largo, son ocho minutos, y armónicamente es más rico que otros temas, tiene una parte de desarrollo. Tengo formación clásica y eso siempre trasciende.

—Cuesta imaginar a los miembros del orfeón interpretando un tema de Sickeeper.

—Pues tengo varias ideas para el tercer disco. Habrá una parte coral. Llamé a compañeros del conservatorio para el primer disco para los coros. Y en el próximo, pienso reclutar a cuatro voces, y ahora que dirijo el orfeón, no descarto hacerlo con ellos.

—¿Cuál es la edad media en el orfeón?

—Alrededor de 60 años, son gente veterana.

—¿Cuáles son los cinco primeros autores de su Spotify?

­—[Revisa su teléfono móvil] Iron Maiden, porque fui al concierto del Resu); Avenged Sevenfold, un grupo de hardcore metal; Sistem of a Down es mi grupo de metal de toda la vida, desde la adolescencia; Hanszimmer, un compositor de bandas sonoras como Piratas del Caribe, The Ring, Interestelar, Gladiator, y el quinto Chaikovski. Sí, puedo decir que Iron Maiden y Chaikovski están en la parte alta de mi Spotify.

 —¿Cual fue su formación musical?

—Estudié en el Conservatorio de A Coruña. En el grado profesional hice trombón y guitarra y luego seguí solo con el trombón. Allí coincidí con profesores que dirigieron la agrupación Albéniz, como Ramón Carnota.

—Pero se le conoce más por la guitarra.

—En mi cuenta de Instagram tengo fijada como primera imagen el trombón. Actúo en bandas que me van llamando como Vilalba o Ferrol. Los pasacalles no me gustan, hay riesgo de lluvia y llevas un instrumento caro. Prefiero estar en un auditorio. Pero digo esto con todos los respetos a los que tocan por la calle. Hay temas de procesiones como Mater Mea que están muy bien hechos.

 —Y además da clases particulares de guitarra y trombón.

—Todos mis alumnos están en Betanzos y eso me ahorra bastante tiempo. También doy clase en la Sociedad de Sada, pero voy a tener que reducir horas el curso que viene porque se me comprime la vida.

«No me quejo de lo que gano, pero curro bastante, no hay horas libres»

Con el nuevo cargo en el Orfeón Herculino, Lucas tiene un arduo trabajo este verano para componer su horario a partir de septiembre.

—Los lunes serán solo para clases particulares; los martes, ensayos con Sickeeper y otro grupo que tengo.

—¿Perdón? ¿Otro grupo más?

—Sí, se llama como yo, Lucas Blanco [ríe]. Llamo a gente para que venga a colaborar. A diferencia de Sickeeper, aquí compongo yo todo. Este es más rock, no es metal. De momento colabora conmigo el bajista Iván Vázquez.

—Sigamos con la agenda.

—Los miércoles, clases en Sada y me voy a A Coruña a dirigir el orfeón, que tiene el local en Monte Alto; jueves, clases particulares en Betanzos, igual que los viernes, y el sábado por la mañana ensayo con Albéniz. No podría prescindir de ninguno de ellos, hace dos meses me hice autónomo. No me quejo de lo que gano, pero curro bastante, no hay horas libres. Sin los descansos de fin de semana no podría aguantar.

—¿Próximos conciertos?

—Con el orfeón el 7 de agosto en María Pita. Con Albéniz acabamos de hacer dos y nos quedan cinco en el resto del año. Con Sickeeper no tenemos nada, estamos centrados en sacar un remix con el primer disco y la grabación del tercero.

—¿Crecen los miembros de sus grupos?

—Cuando entré en Albéniz apenas eran 7 personas, pero aún era época poscovid, y ahora somos 40, que ensayamos en un local de la plaza Azcárraga. En el orfeón son unos 25.

—¿Le comentan su lado más metálico?

—Son gente bastante abierta, muchos de ellos me han comprado el disco y cuando tocamos en la sala Mardi Gras algunos incluso vinieron a vernos.