El propietario del Brigantium Playa debutó en la hostelería con 16 años
05 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Tiene ocho apellidos de Perillo. «Soy de aquí de toda la vida. Los de siempre tenemos nicho en el cementerio parroquial de Perillo. Mi padre era Barral Pedreira, mi abuela plantaba en las dunas de la playa...», comenta sonriente. Tiene 43 años y le encanta hablar de esos tiempos pasados que él apenas vivió, pero de los que tanto escuchó hablar desde niño. De Casa Sara, de Casa Barral, del inicio del Madrileño. «Me crie con la hija de Suso, del Mirador del Madrileño, y la de Lis, y con los hijos de Cristina, de Las Abuelas», apunta Bautista Barral Cardelle, propietario del Brigantium Playa en el extremo de Santa Cristina. Charlamos en la maravillosa terraza, pero enseguida me lleva al interior para enseñarme las fotos, que son auténticos tesoros, de la vieja playa con su gran cantidad de arena, los cambiadores de ropa, los coches sobre las dunas... No parece el mismo sitio. Bautista señala con el dedo edificaciones para situarme. Merece la pena detenerse en estas imágenes. Hace un decenio que abrió el negocio, que ha cambiado mucho desde entonces. «De hecho, ya no lo gestiono yo, sino una persona de mi confianza. Me perdí la infancia de mis hijos trabajando desde la mañana hasta la noche. Ahora lo hago en el sector del transporte y, aunque madrugo, tengo tiempo para mí y para la familia», explica.
Cambio de modelo
Ahora, sus hijos tienen 15 y 14 años y el establecimiento hostelero también ha crecido. «Cuando abrí, reconozco que era más de batalla, pero poco a poco fuimos evolucionando hacia un tipo de oferta más de parrilla, de carnes, de pescados, de picar unos calamares... Calidad a buen precio, pero sin el trajín de algo rápido. Se puede decir que subimos el nivel y la gente lo agradece. Es cierto que hay problemas para encontrar personal, también hay gente muy exigente, que vive a toda velocidad. No protesta en la cola del banco o del súper, pero aquí viene con hambre y sed y quiere que le atiendas ya», reflexiona. En 1999, la playa acogió un evento que siempre será recordado como uno de los grandes conciertos de la historia, la Festa dos Mundos, con Mike Oldfield, Luar na Lubre y The Corrs. «Yo tenía 16 años y debuté en la hostelería trabajando en el Marty», recuerda este exalumno del Neira Vilas de Perillo que empezó Políticas en Santiago y dejó los estudios para irse a trabajar a Canarias seis años
La nueva vida de la zona
Bautista ha visto y vivido la evolución de este rincón de Oleiros enfrente de A Coruña. «No son los ochenta ni los noventa, nada que ver con aquella etapa de los tiros al aire. Creo que Santa Cristina está mejor que nunca. La oferta hostelera es muy variada y de calidad, se están construyendo nuevas y buenas viviendas, la reforma de la avenida principal quedó muy bien... Se está convirtiendo en un lugar exclusivo», analiza. Dentro de poco hará una de las cosas que más le gustan, descender por el Sella desde Arriondas. «No voy el día famoso, que es un locura, pero nunca fallo, me encanta. Tengo aquí un kayak y de vez en cuando me gusta remar hasta Santa Cruz, pero no lo uso tanto como me gustaría. También soy mucho de rutas de senderismo, hasta fui a Málaga a recorrer el Caminito del Rey o la Ruta del Cares, que es una pasada», relata con entusiasmo. Cuando va a algún sitio a tomar algo asegura que es poco exigente. «Entiendo perfectamente las demoras y las equivocaciones». A pesar del viento se está a gusto en esta terraza de la esquina de la playa. «Funciona bien, pero ya decían los abuelos que, con lo que sacaban en verano había que mantenerse todo el invierno. Es cierto que ahora están viniendo octubres muy buenos y se prolonga la actividad. Y hay que tener en cuenta que la zona está creciendo y mejorando a todos los niveles e igual hay gente todo el año», apunta Bautista Barral, un vecino de Perillo cargado de recuerdos familiares.