Hijos de Rivera inaugura en A Coruña un edificio «kilómetro cero» para dirigir su crecimiento global desde Galicia
A CORUÑA
La compañía estrenó su nueva sede corporativa, un complejo de 14.000 metros cuadrados, en el antiguo almacén de grano ubicado en el polígono de A Grela
25 jun 2026 . Actualizado a las 17:57 h.Corporación Hijos de Rivera inauguró este viernes en A Coruña su nueva sede corporativa global, un edificio concebido como el «kilómetro cero» de la compañía y destinado a centralizar la dirección de un grupo presente en 82 países. Coincidiendo con el 120 aniversario de la empresa y con la emblemática fecha del 19 de junio, el nuevo complejo se levanta frente a la fábrica original del polígono de A Grela y al museo MEGA, sobre el antiguo almacén de grano de la compañía y en la calle José María Rivera Corral, fundador del proyecto empresarial. Un emplazamiento cargado de simbolismo con el que la firma quiere reforzar el vínculo entre su historia y sus planes de futuro.
El acto institucional comenzó con la recepción de autoridades y el descubrimiento de una placa conmemorativa y un busto en honor a Ramón Rivera Illade, cabeza visible de la segunda generación de la familia, uno de los primeros maestros cerveceros de España y figura clave en la modernización de la antigua fábrica de Cuatro Caminos y en el impulso del cultivo de lúpulo gallego. A la inauguración asistieron, además de la familia Rivera, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda; la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey; la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, y el presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso. Tras una fotografía oficial, las intervenciones institucionales se desarrollaron en un auditorio repleto.
Ante ese auditorio, Ignacio Rivera quiso subrayar el carácter simbólico de una inauguración que coincide con una fecha especialmente significativa para la familia. «Más que inaugurar un edificio, inauguramos un momento de nuestra compañía que simboliza quiénes somos, de dónde venimos y lo que buscamos. Es un edificio de personas; dentro hay vida y eso es lo más importante», afirmó. El presidente ejecutivo repasó la evolución de la empresa desde los años noventa, cuando la cuarta generación tomó las riendas de una compañía que facturaba 30 millones de euros y comercializaba sus productos prácticamente solo en el norte de Galicia. «Hoy somos una compañía de 1.000 millones de euros, con 2.000 trabajadores y presencia en 82 países. Inauguramos esta sede porque queremos volver a doblar el tamaño de nuestra compañía en cinco años», señaló.
Rivera insistió en que la nueva sede «no representa un objetivo cumplido, sino un punto de partida de todo lo que está por venir» y reivindicó la identidad de una empresa «familiar, independiente, gallega y con propósito». «Nuestro objetivo está en el largo plazo: pensamos en décadas, no en años», aseguró. En esa misma línea, definió el edificio como «el kilómetro cero de nuestra corporación, que está en Galicia, en A Coruña».
La defensa de las raíces coruñesas y gallegas fue uno de los mensajes recurrentes durante el acto. «Siempre hemos sido una compañía familiar y nunca hemos tenido dudas a la hora de tomar decisiones a largo plazo. Somos coruñeses y nuestra tierra es Galicia. A pesar de que nos aconsejaron eliminar del nombre la palabra Galicia, no lo hicimos», recordó Ignacio Rivera.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, incidió igualmente en la identificación entre la compañía y Galicia, una relación que, a su juicio, ha contribuido al éxito de la marca. «Igual que los gallegos vamos por el mundo presumiendo de cerveza, Estrella Galicia va por el mundo presumiendo de gallega. Ese hermanamiento permanente funciona muy bien», sostuvo. Rueda puso a la corporación como ejemplo de una Galicia moderna, innovadora y comprometida con lo local, agradeciendo que siga apostando por crecer desde la comunidad autónoma, como ya hizo con la fábrica de Morás inaugurada el pasado año. «Estoy seguro de que esa base familiar es una parte fundamental de su éxito. Hay que mandar mucha cerveza, pero hay que hacerla aquí», aseguró.
Un arraigo que también destacó la alcaldesa de la ciudad, Inés Rey, quien puso en valor el compromiso de la empresa con el territorio en el que nació hace 120 años. «Cada 19 de xuño é un día especial e teño todos os 19 de xuño bloqueados na axenda. Foi aquí, entre Cuatro Camiños e A Grela, onde se xestou unha iniciativa empresarial que hoxe é unha referencia internacional», señaló. La regidora subrayó que, en un contexto en el que «recordar de dónde vienes ya no es lo más habitual», el caso de Hijos de Rivera constituye un ejemplo singular. «É un exemplo de orgullo de cidade e de como aquí sabemos facer as cousas ben. Non só gaña A Coruña, tamén gaña Galicia», afirmó, al tiempo que destacó el papel de la compañía como «pilar fundamental do sector económico e industrial» y su implicación con el tejido cultural y social gallego.
El nuevo edificio, diseñado por Pablo Gallego junto a su padre, Manuel Gallego Jorreto, dos veces Premio Nacional de Arquitectura, responde precisamente a esa idea de conjugar memoria y futuro. El responsable del proyecto, ganador del concurso convocado en 2019, explicó que la propuesta buscó preservar la identidad del lugar y transformar un antiguo almacén de grano en un espacio sostenible y pensado para las personas. «La intención fue reconocer la importancia de lo construido y conservar la memoria para un nuevo uso», señaló.
Instalaciones
La sede, en la que ya trabajan más de 350 personas, dispone de 14.000 metros cuadrados construidos sobre una parcela de más de 18.000, con grandes fachadas acristaladas, seis lucernarios y espacios interiores de hasta trece metros de altura. Dos patios ajardinados, una laguna que recoge el agua de lluvia y un nuevo bosque urbano con más de 150 árboles de doce especies distintas actúan como pulmones verdes del complejo.
El compromiso ambiental se completa con un sistema de suelo radiante, ventilación eficiente, 42 pozos de geotermia y 480 paneles solares, además de un sistema inteligente capaz de adaptar automáticamente la iluminación y el consumo energético a la ocupación del edificio. El complejo cuenta también con aparcamientos para bicicletas, puntos de recarga para vehículos eléctricos y espacios destinados al coche compartido. «Queríamos combinar naturaleza, confort y bienestar para quienes trabajan aquí. Lo imaginado y dibujado ha podido hacerse realidad», destacó Gallego.
La inauguración de la nueva sede corporativa se produce exactamente un año después de la puesta en marcha de la fábrica de Morás, en Arteixo, y consolida la estrategia de crecimiento de una compañía que, 120 años después de su fundación por José María Rivera Corral, ha convertido sus raíces coruñesas y gallegas en uno de los principales activos de su expansión internacional.