Crece la contaminación por mercurio

Xavier Fonseca Blanco
xavier fonseca REDACCIÓN / LA VOZ

A CORUÑA

CSIC

Un estudio ha conseguido reconstruir la historia de esta alteración del medio ambiente a partir de un núcleo de hielo en Groenlandia

17 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Un estudio internacional del Instituto de Química Física Blas Cabrera (IQF-CSIC), en colaboración con la Universidad de Manitoba, la Universidad de Copenhague y el Consejo Nacional de Investigación Italiano, ha conseguido reconstruir la historia de la contaminación por mercurio a partir de un núcleo de hielo de 1.250 metros de profundidad, en Groenlandia.

Los resultados publicados en la revista Science Advances, que recogen evidencias de contaminación desde hace 12.000 años hasta la actualidad, revelan que el ser humano contamina el medio ambiente con mercurio desde antes de lo que se pensaba, hace aproximadamente 4.000 años.

El núcleo de hielo glaciar extraído en el marco del Proyecto de Núcleos de Hielo del Este de Groenlandia abarca todo el Holoceno, es decir, desde hace 11.700 años y hasta la actualidad.

Tras su extracción, fue tratado en tres fases: primero, se cortó meticulosamente en trozos más pequeños, equivalentes a períodos de cinco años; segundo, se limpió para evitar la contaminación cruzada; y tercero, los trozos de hielo se derritieron en el laboratorio para su análisis. «Este registro es único por su duración y su alta resolución temporal», destaca Ari Feinberg, investigador del IQF-CSIC y autor del estudio.

Los resultados apuntan a que las emisiones antrópicas de mercurio comenzaron al menos durante la Edad de Bronce, hace 4.000 años. El equipo investigador subraya que las emisiones de este metal tóxico en el pasado fueron de una magnitud lo suficientemente relevante para que dejara huella en el hielo de Groenlandia. «Solemos pensar que los humanos llevamos contaminando el planeta solo un par de siglos, pero esta nueva investigación revela que, en el caso del mercurio, hablamos de milenios», explica Feinberg.

Los datos del núcleo de hielo muestran además que la contaminación no ha hecho sino agravarse con el tiempo. La acumulación de mercurio en Groenlandia se multiplicó por 2,7 desde el siglo XIII y por 7,4 a partir de 1840, coincidiendo con la revolución industrial.