Ana Geranios, escritora: «Me gusta de A Coruña su mezcla perfecta de modernidad y tradición»

Fernando Molezún A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Ana Geranios
Ana Geranios Ramón Martínez

La artista ha culminado su estancia en la ciudad con la Residencia Literaria 1863

08 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Existe en A Coruña una codiciada residencia literaria que permite a escritores con un proyecto en marcha centrarse en su trabajo en un vivienda histórica de Riego de Agua y buscar inspiración en una ciudad tan sugerente como la nuestra. Durante este pasado mes de mayo, la escritora Ana Geranios (Málaga, 1988) ha sido quien ha ocupado esta Residencia Literaria 1863 —que dirige la poeta Yolanda Castaño— para desarrollar un trabajo sobre «la escucha atenta de las flores, las plantas, la naturaleza» para crear un ensayo poético sobre la relación del ser humano con su entorno. Esta artista poliédrica es autora del diario poético y fotográfico Prometo. Fragmentos para volver a entender el mundo y Verano sin vacaciones. Las hijas de la Costa del Sol, libro en el que analiza el fenómeno del turismo invasivo.

—Antes que nada, ¿cómo la presentamos a una artista que es escritora, fotógrafa, artista plástica, periodista...?

—He utilizado a veces lo de artista multidisciplinar, pero tampoco es que me encante [ríe]. Lo que más me atraviesa es la escritura, pero a veces considero que las palabras se quedan cortas, y ahí es donde llegan las artes visuales y escénicas, que también estoy haciendo performances, que ayudan y completan a la hora de ponerle más de un cuerpo a las cosas que queremos contar.

—¿Cómo llegó una andaluza hasta esta residencia literaria del noroeste?

—Fue gracias a un amigo mio, también escritor, que es gallego. Fue él el que me pasó la convocatoria, pero justo el día que terminaba el plazo. La verdad es que viendo la residencia me parecía un sueño, perfecto para escribir, así que me animé. Mandé el proyecto en el que estoy involucrada actualmente, aunque sin mucha esperanza, por lo tarde que lo envié todo. Pero mira, tuve suerte.

—¿Le sirvió para sacar adelante lo que venía a hacer?

—Totalmente. Me fue muy útil, sobre todo porque este proyecto que estoy llevando a cabo se basa en la escucha al reino vegetal, a la naturaleza. Será una mezcla entre poesía y ensayo poético. He estado practicando esta escucha en muy diversos lugares, como Cataluña, Segovia, Zamora... Y todavía sigue la investigación. Pero me faltaba el litoral atlántico. Quería ver qué me encontraba aquí y qué me contaban las plantas. Fue muy provechoso. Hay tanta zona natural, verde, en A Coruña y su entorno que la convierten en un sitio privilegiado para lo que yo buscaba de escuchar a la naturaleza.

—La naturaleza de esta esquina atlántica poco tiene que ver con la del Mediterráneo, a la que está más acostumbrada.

—No tiene nada que ver. El bosque de robles, la hierba de enamorar... Pero sobre todo las algas. Eso fue lo que más me impactó. He encontrado un montón de especies diferentes de algas, cada cual más sorprendente que la anterior. Ha sido fantástico, y he conocido lugares maravillosos, como Oleiros, Redes, Ares...

—¿Cómo fue su día a día durante este mes en A Coruña?

—Pasaba todo el día en el exterior, inspirándome, y después llegaba a la residencia y lo volcaba todo, porque estaba muy a gusto, es el sitio perfecto para esto. Hay que reconocer el gran trabajo que hace Yolanda Castaño. Ofrecer a escritoras esta oportunidad, darles el tiempo y el espacio para escribir, que es lo que habitualmente nos falta, es una maravilla.

—¿Le ha dado tiempo a empaparse de A Coruña? ¿Qué le ha parecido la ciudad?

—Me ha encantado. Me gusta su mezcla perfecta de modernidad y tradición. Hay una comunidad muy unida, mucho pequeño comercio... Y me coincidió con el ascenso. La afición del Dépor me dejó alucinada. Es un lujo vivir en una ciudad así, que lo tiene todo pero no está masificada. Con unas playas magníficas, que eso une mucho a la gente. Y también una variedad de bares que llama la atención. Es una ciudad muy cómoda, muy cariñosa.

«Vivimos una época extraña en la que se publica más que nunca, pero no se lee»

En su libro Verano sin vacaciones. Las hijas de la Costa del Sol, Ana Geranios carga contra el turismo desaforado desde la perspectiva crítica que le da haber trabajado en la hostelería de Puerto Banús

—¿No se encontró ese turismo invasivo en A Coruña?

—Afortunadamente no. No es una ciudad hecha para el turista, lo cual es un acierto que espero que sepáis mantenerlo, porque si no se echará todo a perder. Ojalá no vaya a más, que siga siendo una ciudad en la que se puede vivir, con precios contenidos y espacio para los vecinos.

—Pero el turismo es una fuente de ingresos importante para una ciudad como esta.

—Lo entiendo, pero es que todo tiene un límite. Al final, el turista aporta mucho menos de lo que deja. Ocupa mucho espacio, muchos recursos y su retorno no siempre llega a todo el mundo. Hablamos de ciudades en las que queremos vivir.

—Le pregunto lo de la canción de Golpes Bajos: ¿Son malos tiempos para la lírica o, al menos, para intentar vivir de ella?

—A día de hoy es bastante complicado vivir de esto. Toda la gente que conozco que publica, tiene también otros trabajos. Muchos dentro de este mismo ámbito, porque son traductores, editores, profesores o imparten talleres de escritura. Pero es muy complicado. Claro que hay casos de fenómenos editoriales, todos los conocemos, pero no es lo común. Al menos en mi generación.

—Sin embargo, se publica más que nunca.

—Cierto, se publica mucho, pero no se lee. Desde luego no todo lo que se publica, ni mucho menos. No sé muy bien como definir este momento tan extraño, se publica más que nunca pero no se puede vivir de esto. Está de alguna manera descompensado.