La cultura y el factor humano, decisivos en la transmisión de pandemias según una investigación de la UDC
A CORUÑA
El estudio internacional realizado desde A Coruña analiza el impacto de la degradación ambiental y las conductas en la aparición de brotes infecciosos
28 may 2026 . Actualizado a las 13:02 h.De repente, el hantavirus se coló en nuestras vidas. Seguramente, muchos escucharon por primera vez el nombre este virus presente, sobre todo, en roedores tras la muerte del icono de Hollywood Gene Hackman. Su mujer falleció a causa de este patógeno. El reciente incidente sanitario en el buque de expedición Hondius, detectado en aguas canarias con portadores de hantavirus, ha encendido las alarmas sobre la fragilidad de la salud global. El caso del Hondius, un claro ejemplo de zoonosis —enfermedades que saltan de animales (en este caso, roedores) a humanos— pone de manifiesto «la relevancia de impulsar investigaciones en esta línea desde diferentes perspectivas», indican desde la Universidade da Coruña (UDC). Actualmente, un equipo de la UDC lidera una línea de investigación dentro del proyecto europeo ZOE: Emergencia zoonótica a través de ecosistemas forestales degradados y restaurados. El eje fundamental de esta investigación parte de la premisa de que los casos de zoonosis no solo ponen en riesgo la integridad física, sino que pueden fracturar nuestro estado psicológico, generando ansiedad social y estigmatización de las zonas afectadas.
Frente a esto, el Proyecto ZOE, con la participación activa de la UDC, propone un cambio de paradigma: no basta con reaccionar ante la enfermedad, hay que prevenirla sanando nuestra relación con el medio ambiente. Bajo la dirección de la profesora Adina Dumitru, un equipo multidisciplinar de expertos en psicología y sociología de la UDC lidera una de las líneas más innovadoras del proyecto. Su labor consiste en descifrar cómo nuestras decisiones y nuestra cultura influyen en la aparición de brotes. Una investigación que se desarrolla a través de un estudio transcontinental en Latinoamérica (México, Costa Rica y Guatemala) y Europa (Eslovenia y Eslovaquia).
El riesgo zoonótico, resaltan, no depende solo del virus, sino también de la explotación humana de ecosistemas clave. La deforestación, la fragmentación de hábitats, la expansión urbana y ganadera, y la pérdida de regulación ecológica han destruido las barreras naturales, incrementando el contacto entre la fauna salvaje y las comunidades humanas. A esto se suman los efectos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, que facilitan que especies transmisoras (vectores como mosquitos y garrapatas) se adapten a nuevos espacios. La investigación pone el foco en factores que actúan como catalizadores de pandemias. Entre ellos, se recoge el aumento de actividades en la naturaleza (senderismo, turismo, recolección), que ha intensificado el contacto con la fauna. Prácticas como alimentar animales salvajes, rescatarlos de forma inadecuada o permitir la interacción con mascotas elevan el riesgo.
En otro plano se sitúan las prácticas de caza, tráfico y vulnerabilidad estructural. La caza y el consumo de carne de monte siguen estando arraigados, sin embargo, el proyecto ZOE revela marcadas asimetrías regionales. Mientras en Europa la regulación es más sólida, en Latinoamérica las desigualdades sociales (viviendas precarias, hacinamiento y falta de acceso a servicios sanitarios o veterinarios) amplifican drásticamente la vulnerabilidad de las comunidades rurales y de los trabajadores migrantes. Asimismo, se detectan numerosas brechas en el nivel de conocimiento, especialmente sobre determinados vectores. Las campañas suelen centrarse en enfermedades aisladas (como el dengue en el Caribe o la borreliosis en Europa), descuidando otros riesgos como los provocados por roedores o chinches. Además, prácticas como la automedicación o el recurso exclusivo a remedios caseros retrasan la atención médica formal. El equipo advierte también contra el abuso de métodos de control químico que generan resistencias, apostando por una prevención basada en el conocimiento ecológico.
Hacia una sola salud
La labor de la UDC en el consorcio ZOE es clave para trabajar con un enfoque One Health, la idea de que la salud humana, animal y ambiental son una sola. El estudio compara de forma sistemática tres escenarios: ecosistemas degradados, en recuperación y restaurados. El objetivo es demostrar que la recuperación de la biodiversidad actúa como un «escudo natural» frente a las zoonosis. A través de estos encuentros preliminares, obtenidos en talleres con actores locales, la UDC está ayudando a diseñar recomendaciones políticas y estrategias de mitigación adaptadas a las realidades locales de cada región y que van más allá de la sanidad tradicional. Las futuras directrices de salud pública deberán combinar la planificación territorial, la gestión de residuos, la educación comunitaria y la coordinación institucional. Se busca, en definitiva, transformar la acción humana de una amenaza en una herramienta de protección pública, empoderando a la sociedad civil para evitar futuros brotes mediante el conocimiento y el respeto a los límites de la naturaleza.